VisiónE

Navegación :: VisiónE :: Artículos :: Entrevista del Heraldo de Aragón (inédita) [Publicado: 12 diciembre 2005]

Entrevista del Heraldo de Aragón (inédita)

En algún momento, cuando Generación Escéptica gozaba de relativa popularidad, un reportero del Heraldo de Aragón (un periódico español) me solicitó una entrevista. Se daba cita una feria de lo paranormal en su país, y quería conocer mi opinión.

A fín de cuentas, la entrevista nunca se publicó (ni siquiera podría demostrar que en realidad existío). No importa, aquí está la entrevista tal cual fue dada:


¿Crees que estas ferias - con stands de lectura de tarot y espectáculos de espiritismo y magia - contribuyen en algo a que el público reflexione seriamente acerca de estos temas o sólo sirven para sacar dinero? ¿Es una estafa?

Me cuesta trabajo pensar que dichas ferias promuevan la reflexión entre sus visitantes, y de no aportar un beneficio económico difícilmente existirían. Están a años luz de promover la reflexión desde el momento que colocan sus stands de lectura de tarot y presentan los espectáculos de espiritismo. El invitar a la reflexión implicaría una dedicación a mostrar las formas en que pueden engañarnos con dichas prácticas, o lo fácil que es autoengañarse y caer en trampas. Hablarían de como se realiza una investigación, y los criterios que debemos seguir para asegurarnos de que nuestro conocimiento corresponde con la realidad. A su vez, se pondrían bajo lupa dichas prácticas y se confirmaría si realmente cumplen esos requisitos. Por el contrario, se promueven prácticas dudosas de manera irresponsable. Algunas son demostradamente falsas. Suficiente para ser consideradas una estafa. Dado que la gran mayoría (o todo, no sé) lo presentado en esos eventos no es reconocido por la ciencia, sus exponentes bien podrían ganar el premio Nobel por un descubrimiento científico notable, en vez de perder el tiempo en una feria.

Este último Foro ha tenido una asistencia de unas 20,000 personas. ¿Esta afluencia es debida a una crisis generalizada de los valores o a otras causas? En otras palabras: ¿qué tienen de atractivo curanderos, echadores de cartas y nigromantes?

No creo que sea una crisis generalizada de los valores. Hay muchas razones por las cuales curanderos y astrólogos tienen tanto atractivo. En nuestra sociedad, las afirmaciones científicas y pseudocientíficas se nos presentan en formas muy similares. Se da la misma seriedad al más confirmado de los descubrimientos y a la más disparatada idea pseudocientífica. Si no se poseen las herramientas necesarias, son indistinguibles entre sí. De ahí que las personas no tengan necesariamente ideales "espirituales" o "místicos" al asistir a dichos eventos. No solo hay adivinos o echadores de cartas, es fácil encontrar propaganda de supuestos aparatos encargados de explotar nuestros potenciales ocultos. Aparatos que están "avalados" por impronunciables pruebas científicas que no son tales. ¿Quien podría negar que la astrología se presenta como ciencia? Se pretenden hacer de la reputación que la ciencia tiene, aún sin ser ellas mismas ciencias. La ausencia de nociones científicas en la población es explotada en su beneficio. Generalmente se mezclan conceptos científicos, místicos y pseudocientíficos, presentándose como verdades.

Otro componente es el obvio: esa necesidad, ese clamor interno que nos exige encontrar nuestro lugar en el universo. Buen parte de las disciplinas esotéricas pretenden colmar esa necesidad de alguna u otra forma. Se apela a una certeza absurda, cuando en la realidad, la incertidumbre esta unida a todo nuestro conocimiento. La ciencia real se presenta a muchos como limitada, cerrada. De ahí que se anteponga la supuesta apertura de las disciplinas esotéricas al conocimiento que brota de la investigación científica.

¿Es la ciencia limitada? Estoy convencido que cualquier cosa es teóricamente susceptible de formar parte del bagaje científico, siempre y cuando sea posible tener acceso a ella y a una verificación de su existencia. A pesar de esto, el mecanismo de la ciencia no deja de mostrarse a muchos como limitado o mal dirigido. ¿Qué sucederá -se preguntan- con las cosas que son imposibles de verificar en la forma que la ciencia exige? Es buena pregunta. Supongo que seguirán siendo desconocidas. Las quejas a la supuesta cerrazón de la visión científica frecuentemente están motivadas, no tanto por un interés en el correcto avance de nuestra comprensión, como por el hecho de que hace a un lado las ideas del quejoso. Pretende que se aflojen las cuerdas de la rigurosidad para su beneficio, y por ejemplo, se de el mismo peso a un testimonio personal, con los riesgos que este implica como la malinterpretación, la influencia cultural, la falibilidad de la memoria, y hasta la mentira consciente, con la última medición hecha con el más calibrado de los instrumentos. Hay quienes llegan aún más lejos, proponiendo a nuestra intuición o "discernimiento interior" como el nuevo camino a seguir por la ciencia de la "Nueva Era". A la vista de tantos "discernimientos" diferentes en existencia, me cuesta trabajo pensar que sean una forma fiable para abordar el mundo. Todos nos hemos sentido inspirados alguna vez. Todos hemos sentido con gran intensidad que algo es verdad, lo suficiente para convencernos de ello. Pero también debemos reconocer la existencia de sentimientos contrarios a los nuestros en otras personas. Es posible que alguien sienta con intensidad algo totalmente opuesto a lo que nosotros sentimos. ¿Cómo decidir entonces?

Se insiste que la ciencia es limitada. En este particular, pienso que el ámbito científico solo reconoce los límites que siempre han estado ahí, aquellos inherentes a nuestra condición y circunstancias. Siguiendo las flojas prácticas mencionadas arriba, se podría llegar al extremo de tomar como verdad algo porque simplemente se le ocurrió a alguien y no porque realmente tengamos razones para ello. Son límites que a muchos no gustan y algunos pretenden negar en su afán de apuntalar sus creencias.

Por último, y relacionada con la anterior: ¿a qué atribuyes la fascinación por lo natural?

Su fascinación nace gracias al poder de la influencia cultural. La frase "de origen natural" se ha convertido casi en sinónimo de saludable, efectivo, la mejor opción. Y no debería extrañarnos eso, si todos los días somos bombardeados con publicidad que ensalza los supuestos beneficios inherentes a "lo natural". Da lo mismo si es el anuncio de un shampoo o un complemento alimenticio, parten de ideas injustificadas. Es cierto que buena parte de los ingredientes activos existentes en los medicamentos, por poner un ejemplo, se extraen de plantas. De eso no sigue que las plantas sean mejores para curar una enfermedad. De hecho no lo son. Conocemos con gran precisión el contenido de una tableta, tanto sus ingredientes como su dosificación. También sabemos de sus efectos en el organismo. No sucede lo mismo con una planta, donde la concentración de sus componentes puede variar de forma significativa. Es posible que contengan sustancias tóxicas. No es difícil encontrar ejemplos de sustancias naturales aparentemente inocuas que no lo son tanto. Por ejemplo, la miel de abeja, un símbolo de salud, puede provocar botulismo si es suministrada a niños menores de 1 año, dada la inmadures de su sistema inmunológico. Incluso puede desembocar en la muerte de esos niños. No exactamente la miel, sino esporas que se encuentran de forma natural en ella. Nadie dice que consumir productos naturales sea malo. Simplemente se dice que esa preferencia sobre lo "artificial" es irracional. No existiría si se tuviera noción de aquello que hace funcionar a las plantas y a los medicamentos, en como las sustancias interactúan con el organismo o coadyuvan a su recuperación, si es que hablamos de medicamentos. Si se tuviera eso presente, no importaría que la sustancia estuviera envuelta en una hoja silvestre o en una cápsula.

Contacto: javier at esceptica.net
Javier Garduño - 2008
---
99.9% Escéptico