Ateos. ¿Sólo creen en sí mismos?
Existe una injuria contra los ateos muy molesta. Con relativa frecuencia alguien dice que, al no creer en Dios, solo creen en sí mismos. No tengo del todo claro que es lo que significa exactamente esa frase. Pero supongo que tiene algo que ver con que se sienten infalibles y que la gente atea y materialista solo considera real aquello que es accesible a los sentidos. Y que, en su arrogancia, se “cierran” a la posibilidad de la existencia en algo que no pueda ser percibido (bueno, todo esto según mucha gente creyente).
Tengo mi propia opinión.

Opino que las posturas ateas, sus descripciones de la realidad, están basadas en el mundo exterior al que se puede tener acceso con los sentidos, la inteligencia, y todo lo que pueda resultar de su combinación. Y preferentemente solo de eso.
La posición del creyente común es diferente. En los tiempos que corren solo un bobo toma de forma literal las historias que nos hablan acerca de los infiernos, purgatorios, cielos, y demás dogmas enseñados por cualquier religión con más de 100 años de edad. El hombre medio actual admite su fe en Dios. Pero a su manera, lo despoja de lo que son para él los sinsentidos e incoherencias de las doctrinas tradicionales.
Así, el creyente “de la calle” no secunda la idea tradicional del infierno, pues resulta incompatible con la idea de un Dios infinitamente amoroso. Tampoco cree en Adán y Eva, más bien dice que la historia debe interpretarse como alegoría, y considera a la evolución como un mecanismo razonable para la aparición del hombre. Que sin embargo no está desprovisto de propósito, y forma parte del “plan maestro”, del orden monolítico del Universo creado por Dios. Habrá otros más audaces a quienes la idea tradicional de los milagros como violaciones a las leyes de la naturaleza les resulte chocante, y nieguen su existencia argumentando que Dios, en su perfección infinita, no necesita de semejantes “parches” en la creación. Que absolutamente todo estaba contemplado desde el inicio de los inicios.

Vamos. Se construye un Dios a la medida. El creyente revisa más o menos a conciencia sobre las diferentes y no necesariamente compatibles ideas de como “funciona” el “más allá”, y toma de cada una lo que le suena más lógico. Esto crea multitud de variaciones entre cada interpretación. Por supuesto que estos despojos y añadiduras a la doctrina original no tienen base alguna. ¿Cómo podrían tenerla? Todas nacen fruto de la apreciación personal del creyente. Oye… ¡Eso si es tener fe en sí mismo!
Quiero decir: con lo fácil que es darse cuenta de la multitud de “variantes” en la interpretación de “Dios” que pueden existir, ¿qué me llevaría a pensar que la mía es la “buena”?
¿Quién decíamos que era arrogante?
Name: