What the Bleep Do We (K)now!? - Decepción absoluta
Acabo de ver la pélicula What the Bleep Do We (K)now!?. La sarta de sinsentidos de la Nueva Era más cara que he visto. Solo así puedo definir a este pseudo-documental.
En lo personal me resulta molesto que las doctrinas e ideas religiosas de estos individuos sean presentados como un documental y hechos descubiertos por la ciencia.
La película recurre a la ya conocida costumbre que tienen los seguidores de la Nueva Era en utilizar ciencia tergiversada para propagar sus ideas. En este particular, la ambigüedad inherente a las explicaciones populares de la mecánica cuántica.
Por ejemplo: se empeñan en asociar el concepto de “observador” de la mecánica cuántica con la consciencia, de tal forma que una vez establecido se ponen a decir cosas como que la consciencia y solo ella (es decir, tu mismo) define y crea la realidad en que vives. Juegos de palabras e ideas que son todo menos rigurosas.
La película ha sido creada por el culto seguidor de la “Nueva Era” llamado Ramtha’s School of Enlightenment, que es dirigido por Judith Darlene Hampton, mejor conocida en el medio por “J. Z. Knight”. Una mujer que dice canalizar a un espíritu guerrero atlante (si, de la Atlántida) llamado Ramtha, de 35,000 años de edad.
¿Pero que no hay científicos entrevistados en la película? Yo creo que tu eres un “ortodoxo” en tu postura científica
Algunos “científicos” entrevistados en la película son claros defensores del “New Age” que enseñan sus ideas en “universidades alternativas”, otro es empleado de J. Z. Knight, y algún otro es un científico de verdad molesto por lo que la edición de sus entrevistas le hacen decir en la película. Dicho de otro modo: la película no refleja ningúna postura científica real.
¡Pero tienen evidencias! ¿Qué no es lo que los escépticos siempre piden? Ustedes en realidad son grupo de individuos cerrados de mente
El problema de sus evidencias es que son demostradamente falsas, o en su defecto, no han sido reproducidas por alguien más. Ejemplos: el estudio donde afírman haber descendido el nivel de crímenes violentos de Washington D.C. en un 25% en 1993 es falso. Basta ver los números para darse cuenta que ese año fue precisamente uno de los más violentos. Los estudios de Masaru Emoto sobre los cristales en el agua es bonito y esperanzador. El mensaje esencialmente nos dice que con amor y buenos deseos todo se puede arreglar. Pero lo cierto es que nadie ha podido replicar dichos estudios, e incluso, la Fundación Randi otorga un millón de dólares a quien pueda reproducirlo (esta de más decir que nadie lo ha conseguido todavía).
En fín, un “documental” basado en la mentira.
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