El verdadero nombre de Ricky B. y el mito más arraigado en torno a Benítez: la supuesta veracidad de sus historias.
Javier Garduño
J. J. Benítez realmente no escribe mal, y como dijo alguien, pudo dejar algo recordable de no ser por su particular proceder: la insistente práctica de hacer parecer a sus obras sucesos de la vida real, como hace con su novela Ricky B.. Y esto no tiene nada que ver con que las sitúe en contextos contemporáneos o haga mención de acontecimientos reales. Es algo independiente a sus historias. Ahí, a donde quiera que vaya, actúa como si todo fuera cierto: entrevistas, la presentación de los libros, etc. Solo basta ver el caso "Caballo de Troya". Como sea, es mejor que vayamos por partes.
En "Ricky B". está perdido un planeta entero. (¿O será que está de sobra?) Casi al principio de la historia, cuando Ricky explica al ingeniero su origen no humano, se encuentra el problema. Y Acrón es su nombre... Según la historia, Ricky dijo proceder de ese planeta. El ingeniero, mientras consultaba una enciclopedia, pudo comprobar que la temperatura del susodicho rondaba los seiscientos grados centígrados. Después, intentando pillar a Ricky, le preguntó la mentada temperatura que poseían en su mundo. Setecientos grados
replicó fulminante. El "ingeniero" quedó perplejo. Pero no querido lector, aunque usted no lo crea, lo peor del asunto no está en la soberana estupidez de un ingeniero al que no se le ocurre que Ricky pudo haber leído la misma enciclopedia, no. Está en la desconocida edición de las cosas que nunca existieron que él consulto. Porque, como toda persona que esté al tanto sabe, para esas fechas (los 70's) ¡no se había descubierto planeta extrasolar alguno! Y no se diga su temperatura. Ni siquiera existe uno llamado Acrón. (Referencias al respecto las puede encontrar en: The Extrasolar Planets Encyclopedia o Planetas Extrasolares)
Si todo es una novela no hay mayor problema, es simplemente un recurso. Si no lo es, no me creo que un experto en OVNI's y casi de vida extraterrestre, según se autoproclama Benítez, pueda pasar por alto semejante circunstancia. A mí, que soy tan mal pensado, me parece que hay gato encerrado.
¿Según Benítez esto es una novela o no? Que el lector juzge por sí mismo. No olvidaré una discusión en uno de los foros que pertenecían a su sitio oficial en la que, al exponer lo precedente, una persona me afirmo con seguridad abrumadora: ¡Ricky B. no es una novela!
Veremos algo interesante más adelante, pero primero esto, la trascripción de unas preguntas y respuestas relacionadas con Ricky B. de su sitio oficial. Actualmente [2002] fuera de línea quién sabe por qué: (Para darse una idea, ver J. J. Benítez y Caballo de Troya)
¿Para cuando Caballo de Troya VII y Ricky B. segunda parte?
Pensaba que el Caballo 7 podría salir el año próximo, pero la Providencia parece tener otros planes. En el asunto de Ricky B continúo investigando. Lo siento, tenga paciencia.¿Qué de hay de nuevo sobre el caso Ricky B?
Aunque la investigación no está terminada, puedo adelantarle que las conclusiones provisionales son fantásticas. Para que se haga una idea, el asunto de "los infiltrados" me está llevando al corazón del Sahara y a una antigüedad superior a los 12.000 años.¿Ha investigado sobre otro tipo de casos parecidos al de Ricky B.?
Sí, en estos momentos trabajo en media docena de casos similares.
En ninguna parte del sitio se aclara el asunto. Pero dirijamos nuestra vista al propio libro. No hay una sola aclaración o nota que mencione su carácter ficticio, muy al contrario, todo parece estar dispuesto como si fuese real. Incluso al inicio, donde aparecen las fuentes de las ilustraciones, se citan personajes de la historia tal cual se hace normalmente (de ser todo cierto), aunque a mí me llama particularmente la atención el "ingeniero".
El extinto grupo Anjomas, investigadores civiles y voluntarios del fenómeno OVNI, habían revisado anteriormente el caso, que aparece en Ricky B. Todas sus indagaciones concluían que lo visto esa ocasión correspondía a una mal llamada bengala. Todo era evidente, las pruebas manejadas discurrían en un solo sentido, primero, los testigos entrevistados en las zonas más cercanas a la caída del objeto, afirmaban y se ratificaban que lo que se había visto era una bengala. Segundo, era el día de la festividad de la Virgen del Carmen, en la cual, Algeciras como ciudad marítima se expresa particularmente festiva, lanzando todo tipo de artículos pirotécnicos, petardos e incluso bengalas.
Según Benítez era muy extraño que se formaran círculos, que era la forma de las partes incineradas, pero no era la opinión de Jesús, uno de los bomberos que fueron llamados por los vecinos a consecuencia del incendio. El grupo comenta: Todas las evidencias reflejaban claramente que era un fuego de pasto normal. Le preguntamos
[a Jesús] si un fuego puede crear zonas quemadas en forma de triángulo o cuadrado, y su respuesta basándose en la experiencia no dejaba dudas. Según este experto, los incendios normalmente se expanden formando abanicos si existen fuertes vientos y no hay obstáculos, y en forma de círculo más o menos redondo si no hay viento. [...] no le llamó la atención la forma redonda de las zonas quemadas del 16 de julio del 1996. Este tipo de pequeño arbusto, denominado comúnmente jergenal, consta de un tronco central de pequeña altura pero grueso que se va ramificando a medida que se eleva en altura. La distribución de dicho ramaje es igual en todas direcciones, por lo que al quemarse provoca una especie de redondel chamuscado que fue una de las razones por la que ambos investigadores
(Benítez y Andrés Gómez, según el grupo Anjomas) etiquetaron estos restos como algo insólito.
Lo que más me llama la atención no es el posible error en la interpretación de Benítez sobre lo acontecido, sino su respuesta a estas explicaciones alternas. Veamos, al escribírsele una carta explicando dichas alternativas, respondió con otra misiva: De haber caído una bengala en dicho lugar, el incendio nunca tendría las características ya conocidas. Con viento de levante, y en una zona de matorral y monte bajo, las llamas se habrían propagado de forma anárquica, nunca formando tres círculos.
Evidentemente lo dice haciendo caso omiso de que no es en absoluto sorprendente esa forma circular. Más adelante comenta: Si hacéis una simple consulta a las autoridades de marina comprobareis que esa tarde-noche del 16 de julio de 1996 no se lanzó bengala alguna.
Algo completamente falso, según el grupo Anjomas, pero dejemos que este continúe con la historia: Para contestar a este segundo apartado de la carta de Sr. Benítez, nos dirigimos en primer lugar a la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, ya que aquí, se organizan todos los actos referentes a la festividad de ese día. Nos entrevistamos con el secretario el Sr. Pelayo, el cual nos atendió amablemente, le planteamos los acontecimientos acaecidos en el año 96. Al comentarle la respuesta del Sr. Benítez en su carta, nuestro interlocutor no daba crédito a lo que afirmaba este investigador. Ya que el Sr. Pelayo, como todos los fieles que se reúnen todos los años en el puerto de Algeciras para acompañar a Ntra. Sra. del Carmen, saben más que de sobra, que no ha habido ningún año que no se haya utilizado material pirotécnico y bengalas. Aún así, nos indicó la dirección y el nombre de un miembro de la hermandad que poseía una completa filmación de la procesión, embarque y desembarque de la imagen de la Virgen. Dato importante, facilitado por la grabación de vídeo, era que ese preciso año la Virgen no sólo embarcó más tarde, sino que igualmente se recogió más tarde también, propiciando que esa tarde noche de la festividad se convirtiera en una espléndida noche de fiesta. En la filmación, contrariamente a lo que afirma J. J. Benítez, aparecen sin lugar a dudas personas portando gran número de bengalas.
Por último J. J. Benítez en su carta dice: En los análisis de tierra, matorral, insectos, etc. que le han practicado en tres laboratorios de otras tantas universidades se han comprobado, en otros detalles no publicados aún, que lo que originó las marcas elevó la temperatura a los grados ya mencionados (1.000º Celsius) pero durante un tiempo brevísimo, quizás infinitesimal de tiempo. Eso, según los informes científicos que obran en mi poder, explicaría porque muchas de las ramas aparecían consumidas superficialmente y solo por un lado, así como las "quemaduras" de los insectos.
Pues si realmente existen esos "estudios científicos" bueno sería que los mostrara, pues no lo ha hecho. Y al igual que el equipo Anjomas, tengo la idea de que esos estudios no existen en lo absoluto. Incluso, dicho grupo realizó a través del grupo EDENEX (mención aparte) unos estudios, que contradicen abiertamente el poseído supuestamente por Benítez.
Al final de su carta, Benítez escribe: Quizás algún día, podamos conversar y pueda mostraros cuanto os expongo. Hasta entonces, un saludo.
Una excelente oportunidad, brindada por el propio Benítez, de conocer cuanta información dice poseer. Pero dejemos que el grupo Anjomas hable:
Por suerte, nos enteramos de que este investigador junto con su amigo Andrés Gómez Serrano ofrecían una conferencia en La Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Los Barrios el día 30 de octubre de 1998. Creímos que sería una buena posibilidad de que al final de dicha conferencia, nos entrevistáramos con el Sr. Benítez para intercambiar impresiones y al mismo tiempo presentarle a nuestro principal testigo cuyas iniciales son F.J.G.L.
Sin embargo, a mitad de conferencia, cual sería nuestra sorpresa, de que cuando Andrés Gómez Serrano sentado a la izquierda del Sr. Benítez susurra a su oído algo (sin percatarse de que nuestro operador de vídeo lo está grabando todo) que provocó que su gesto inicial fuera cambiando poco a poco, como queda fielmente registrado, para a continuación, y sin mediar contexto alguno, lanzara un llamamiento público a los conferenciantes a que no nos hagamos caso de supuestos investigadores civiles, haciendo referencia directa al caso de la Rejanosa. Según este investigador, los supuestos investigadores civiles, querían desmantelarle el caso de la Rejanosa con una bengala.
Nos sentimos aludidos porque el Sr. Benítez, no nos había dejado el derecho de duda. Y con desmesurada autoridad como conferenciante quería dejarnos en ridículo, con ello bajo las directrices del anterior susurro que sembró cierto nerviosismo al ser advertido de que estábamos allí. Esta actitud, deshonesta y poco caballeresca, con respecto a unos simples investigaciones amateur pero eso sí, civiles, nos dejó sólo una salida que fue un enfrentamiento dialéctico de sordos. Pedimos públicamente, perdón a las personas allí presentes y que habían ido con toda la ilusión del mundo a ver y oír a su investigador y novelista favorito, pero nuestro orgullo como investigadores de campo no podían admitir tales injusticias, y preferimos defendernos de dichas injurias a admitir ser repudiado públicamente, sin fundamento alguno.
Que cada quien juzge de como va este asunto.
Así es querido lector, Regina Brunning es el verdadero nombre de Ricky B. O mejor dicho, el nombre de una desafortunada turista norteamericana, protagonista de un accidente de autobús en México, allá por el año de 1975. Doy fe de la fiel trascripción del nombre extraído de los periódicos citados por Benítez en su obra (El "Diario de Yucatán" y el "Novedades de Yucatán" con fecha 16-dic-1975), salvo diferencias ortográficas en uno de ellos, donde está escrito "Bruning", aunque sonando igual. No me es difícil achacarlo a un error de tipeo (¿o no?). Aunque he de confesar que en un primer momento me emocionó conocer el enigmático vocablo, no tardé mucho en darme cuenta que no me iba a servir de mucho. Sea como sea, ahí está, para satisfacer la curiosidad del público. Tal vez le pueda sacar más provecho que yo. Aquí hay algo que aclarar, y es que en un cambio de línea a media palabra en las columnas del periódico, aparece el nombre de Regina Burgnet y no Brunning. Mmm...
Me despido sin más que contar por ahora...
Le doy las gracias a "Emmanuel" por su ayuda. Gran parte de este documento forma parte del archivo de "El Dragón Invisible".