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Navegación :: Escéptica.net :: Generación Escéptica :: Los viajes a la Luna no fueron falsos [Publicado: 15 junio 2003]

Los viajes a la Luna no fueron falsos

¿Qué tanto hay de cierto en los argumentos que nos incitan a pensar que el viaje a la Luna fue un gran montaje perpetrado por la NASA?

Alberto Matallanos

Preámbulo

El presente artículo es sólo una parte del que puede encontrar en:
http://www.iespana.es/intercosmos/reportajes/luna/luna_principal.htm

Hasta donde comienza el siguiente texto, el autor se ha dedicado a refutar algunos argumentos fotográficos que se utilizan para desacreditar el viaje a la Luna. Esta última parte de su reportaje pretende abordar otro tipo de afirmaciones que igualmente son usadas por los detractores.

Los argumentos de los detractores se presentan en texto resaltado. Los comentarios del autor, con fomato de texto común.

Los cinturones de radiación, la temperatura y otros aspectos

La temperatura media en la Luna varía entre los 260 F y los 280 F, demasiado caliente para que el celuloide de las fotos sobreviva. A esas temperaturas, la película se arruga y se funde, quedando completamente inservible.

No es lo mismo la temperatura del aire que la de la superficie. En la Luna, al no haber aire, sólo nos podemos referir a la temperatura de la superficie lunar. Ésta puede llegar a los 280 grados Fahrenheit (138 ºC). Sin embargo, eso no significa que los astronautas y sus instrumentos se encontrasen a esa temperatura, porque ésta depende de las propiedades de cada objeto. Aquellos objetos que reflejan un mayor porcentaje de la luz solar, se encuentran a menor temperatura, y viceversa.

Por otra parte, esta temperatura máxima sólo se alcanza durante el mediodía lunar (el día lunar dura unos 14 días terrestres). Durante las misiones Apollo, no se alcanzaron temperaturas tan altas, ya que los vuelos a la Luna se programaron de tal manera que, al realizar cada alunizaje, el Sol no se encontraba muy alto en el horizonte, aproximadamente un día después de haber amanecido en la zona del alunizaje, por lo que las temperaturas eran, en realidad, relativamente moderadas, incluso después de haber pasado en la superficie tres días terrestres (el tiempo máximo que permanecieron las últimas misiones en la superficie).

Adicionalmente, las cámaras utilizadas en la superficie (Hasselblad 500EL Data Cameras) estaban dotadas de finas capas de plata (tanto en el exterior como en los cargadores interiores) que reflejaban parte de la luz recibida, y el celuloide de las cámaras se mantenía en cargadores herméticos sin aire, que permitían un aislamiento casi total frente al calor y proporcionaban protección contra las variaciones de temperatura, permitiendo una temperatura interna más uniforme. Así, la película era protegida eficientemente del calor producido por la luz solar. De hecho, se mantenía a una temperatura de entre 50 y 100 Fahrenheit (entre 10 y 38 ºC).

Si quiere, puede leer más sobre las características de las cámaras utilizadas en la Luna. También es interesante el libro electrónico Photography Equipment and Techniques: A Survey of NASA Developments".

A unas 20 millas alrededor de la Tierra, existe un cinturón de radiación llamado de Van Allen. Ningún ser humano puede atravesar ese cinturón ya que el nivel de radiación presente en esa zona supera los 300 Grays [unidad de radiación absorbida]. A no ser que estés rodeado por una capa de 4 pies de plomo.

Cinturones de Van Halen

Los cinturones de Van Allen fueron descubiertos por primera vez por el satélite Explorer 1, el primero lanzado por Estados Unidos (el 31 de enero de 1958). Fue diseñado por un grupo de científicos de la Universidad de Iowa liderados por James Van Allen, de ahí el nombre. Estas regiones se crean como consecuencia de la interacción del viento solar (el flujo de partículas cargadas y electrones proveniente del Sol) con el campo magnético de la Tierra, que retiene una gran cantidad de partículas y radiación en esa zona. Como se puede observar en la imagen de la derecha, estos cinturones de radiación no se encuentran a 20 millas (32 kilómetros) de la superficie, como afirman algunos partidarios de la conspiración. En realidad, los cinturones de radiación de Van Allen se extienden desde unas 600 millas (1.000 kilómetros) hasta más de 40.000 millas (65.000 kilómetros) de altura sobre la Tierra, alcanzando el máximo de radiación en torno a las 2.000 y 12.000 millas (3.200 y 20.000 kilómetros) por encima de la Tierra.

La NASA conocía perfectamente los peligros derivados de la presencia de este cinturón de radiación. De hecho, llevó a cabo multitud de experimentos previos a las misiones Apollo para investigar su naturaleza. Por ejemplo, los astronautas de la misión Gémini 10 sobrevolaron la zona conocida como Anomalía Magnética del Atlántico Sur (Southern Atlantic Magnetic Anomaly, SAMA), una especie de continuación a menor altura y de menor intensidad que los cinturones de Van Allen.

Niveles de radiación media de las misiones Apollo*
Nº de misión Dosis recibida
(en rads)
7 0.16
8 0.16
9 0.20
10 0.48
11 0.18
12 0.58
13 0.24
14 1.14
15 0.30
16 0.51
17 0.55

Antes de considerar la radiación absorbida por los astronautas, es conveniente adquirir una noción básica de la radiación y las unidades utilizadas para medirla. La unidad más utilizada actualmente para cuantificar la dosis de radiación que se absorbe es el gray. Sin embargo, antes se utilizaba el rad (radiation absorbed dose, o dosis de radiación absorbida). 1 rad equivale a 0'01 grays. El efecto biológico de la radiación depende de la región del cuerpo que haya sido expuesta, así como del tipo de radiación. Debido a esto, el rad se modifica mediante un factor llamado RBE (relative biological effectiveness, o eficacia biológica relativa). El resultado es una nueva unidad llamada rem (roentgen equivalent for man, o equivalente roentgen para el hombre). Por último, 1 Sievert (Sv) equivale a 100 rem. Invitamos al lector a comprobar estos datos de forma independiente.

Se ha comprobado experimentalmente que el mayor peligro de la radiación no se encuentra en una exposición severa y corta, sino en una exposición continuada o periódica (aunque sea de menor intensidad). El tiempo de exposición de cada nave Apollo a esta radiación fue breve (unas cuatro horas por misión, aproximadamente), ya que empezaban a pasar por esta zona a una velocidad de unas 25.000 millas por hora (40.000 km/h, aproximadamente). Cada nave Apollo pasó por ellos dos veces, una de ida y otra de vuelta. En total, los astronautas pasaron menos de una hora en la parte más densa del cinturón de radiación, y estaban bien protegidos en su nave espacial. El principal peligro de los cinturones de Van Allen lo constituyen los protones y electrones de alta energía, contra los que es relativamente fácil protegerse (el casco de la nave y los cristales de las ventanas son suficientes para frenarlos). Para ello no se necesita estar recubierto de varios metros de metal pesado. El plomo sirve para frenar la radiación proveniente de partículas cargadas (el caso de los cinturones de Van Allen), pero no es el método ideal para hacerlo. Por ejemplo, actualmente se usa una fina capa de polietileno en las naves espaciales para realizar esta tarea.

Otro dato a tener muy en cuenta es que la trayectoria seguida por las naves Apollo no atravesaba la zona más densa de los cinturones en ningún momento. Esto se debía a que, para alcanzar la Luna, la órbita debía estar inclinada en torno a 30º respecto del Ecuador terrestre (la inclinación exacta variaba para cada misión), por lo que la nave sólo pasaba por la parte superior de los cinturones (que, como se puede observar en la imagen superior, sólo están presentes unos 40º por encima y por debajo del Ecuador). Esto minimizaba aún más si cabe la dosis recibida en la nave.

En la tabla de arriba podemos ver los niveles de radiación recibidos por la tripulación de cada misión, expresados en rads (como ya hemos dicho, la unidad normalmente utilizada para cuantificar las dosis recibidas en la piel de cada persona). Estos datos procedían de los dosímetros para medir la radiación absorbida que todos los astronautas llevaban en su cuerpo durante el vuelo. Además de esto, la nave llevaba sensores en el interior y en el exterior para medir la radiación. Como se puede ver, la dosis de radiación recibida por los astronautas durante cada vuelo no es muy severa. La exposición más alta es la del Apollo 14, cuya dosis es equivalente a unos 2'85 rem (28'5 mSv), unas diez veces la cantidad de radiación de fondo por año, y 1/140 la dosis letal (los estándares de seguridad establecen un máximo de 0'5 rem al año para el público en general, 5 rem al año para los trabajadores nucleares, y 350-400 rem como dosis letal para el ser humano). Como norma general, los síntomas no comienzan a mostrarse hasta los 25 rem; al exponerse a una dosis de radiación a corto plazo de 50 a 200 rem disminuye el número de glóbulos blancos en la sangre, y se tienen vómitos y sensación de malestar; una dosis de más de 400 rem es fatal casi instantáneamente, incluyendo cáncer y otras alteraciones genéticas.

Por último, es imposible dejar de mencionar que el mismo James Van Allen ha comentado públicamente que la idea de que la radiación durante los vuelos lunares Apollo fuera mortal es un ejemplo más del sinsentido de los argumentos de este grupo de gente.

En las páginas:
http://www.clavius.org/envradintro.html
http://www.arpansa.gov.au/is_rad.htm
http://www.lunaranomalies.com/rad.htm

(Todas en inglés) Encontrará información básica sobre la radiación y sus efectos, y una completa descripción del ambiente de radiación y los efectos psicológicos en los astronautas del programa Apollo, respectivamente.

Otras buenas páginas son The Van Allen Belts and Travel to the Moon (Los cinturones de Van Allen y los viajes a la Luna) y Radiation Plan for the Apollo Lunar Mission (Plan sobre radiación para las misiones lunares Apollo).

La propia NASA afirma que un evento solar (acompañado de fuerte emisión de radiación) es el mayor peligro que afrontarán los astronautas a la hora de viajar a Marte. ¿Por qué no fue también un grave peligro en las misiones a la Luna?

La misiones a la Luna duraban menos de dos semanas como máximo, y las posibilidades de coincidir en ese tiempo con un evento de este tipo eran muy remotas. Sin embargo, una misión tripulada a Marte podría durar unos dos años (quizá más), por lo que tiene pocas posibilidades de evitarlo. Los astronautas conocían la pequeña posibilidad de este riesgo y lo asumían antes de realizar su misión. Para minimizar en lo posible el riesgo de coincidencia con un gran evento solar, los expertos analizaban constantemente el estado del Sol y su superficie, antes del lanzamiento y durante cada vuelo, dado que la actividad solar es hasta cierto punto predecible.

En el espacio hay millones de micrometeoritos viajando a velocidades de incluso 6000 millas por hora (10.000 km/h), que al impactar con la nave la reducirían a trizas.

En realidad, hay bastante más que unos "millones" de pequeños meteoritos por el espacio, y viajan a velocidades de incluso ¡20.000 millas por hora! (33.000 km/h). Pero, a pesar del gran número de pequeños meteoritos y de sus altas velocidades, la densidad de esos objetos en el Sistema Solar es tan baja que la posibilidad de impacto con las naves o los astronautas es realmente pequeña. De todas formas, las naves y los trajes espaciales utilizados por los astronautas tienen una capa de Kevlar, diseñada para frenar estas partículas tan pequeñas (incluso del tamaño de varias micras), minimizar los daños de los esporádicos impactos y proteger así a los astronautas de esta pequeña amenaza.

De todas formas, decenas de naves espaciales no tripuladas han pasado por la misma zona que las naves Apollo, en su viaje a órbitas altas o a otros planetas, y no han sufrido daño alguno.

Es imposible que el vehículo lunar, con el que supuestamente paseaban los astronautas por la Luna, cupiese en el pequeño módulo lunar.

Este es un argumento muy fácil de rebatir, sobre todo teniendo en cuenta que cualquiera puede ver cómo los astronautas descargaban el vehículo de uno de los laterales del módulo. Efectivamente, el Rover no cabía entero en el módulo lunar, pero sí plegado. El armazón del vehículo eléctrico, incluyendo las ruedas, los asientos plegables y los instrumentos principales, estaba almacenado en uno de los lados del módulo (ver imagen ap15-KSC-71PC-345), y los astronautas lo soltaban fácilmente mediante poleas. Una vez en el suelo, sólo restaba añadirle otros instrumentos, alojados a su vez en otra zona del módulo lunar. Ver, como muestra, este vídeo del ALSJ (8'6 MB), en el que podemos observar a los astronautas practicando el desempaquetamiento del vehículo en la Tierra. También es posible ver el despliegue del vehículo lunar realizado por los astronautas del Apollo 15 en la Luna: a15.lrvdep (5 MB), así como los del resto de misiones que llevaron vehículo, Apollos 16 y 17 (en la página del ALSJ). En este vídeo, el paso de los fotogramas se ha acelerado para permitir observar la operación más rápidamente, dado que duraba aproximadamente 20 minutos.

Las imágenes muestran claramente que no hay polvo lunar sobre las patas del módulo ¿Cómo puede ser?

Este argumento parte de la idea de que durante la operación de alunizaje se formaban grandes nubes de polvo alrededor del módulo, y esta última idea es completamente incierta. Debido a la ausencia de atmósfera en la Luna, no se formaba ninguna polvareda, sino que las finas partículas eyectadas por los gases del módulo seguían una trayectoria perfectamente parabólica durante unos segundos hasta caer unos metros más allá. Lo anteriormente dicho puede comprobarse en cualquiera de los vídeos de los alunizajes (disponibles en Apollo Archive).

El motor del módulo empujaba al polvo circundante hacia abajo y hacia los lados, y éste se movía sólo hacia los lados (ya que no puede ir más abajo). No puede mantenerse flotando ni volver hacia atrás, como ocurriría en un ambiente con aire, sino sólo ser expulsado hacia afuera. Recordemos que el único motivo por el que existen nubes de polvo en la Tierra es porque el aire existente las transporta, contrarrestando momentáneamente la acción de la gravedad.

Hay que considerar también que las patas estaban muy inclinadas y por tanto, de haber llegado, el polvo resbalaría por las patas recubiertas de Mylar. De todas formas, la tobera del motor se encuentra muy cerca de la superficie (como se observa en la fotografía as17-140-21370) y por ello es aún más difícil que el polvo expulsado llegue a posarse sobre ellas (ya que, como hemos dicho, no se forma ninguna nube de polvo alrededor). Por ello, sólo hay pequeñas muestras de polvo en la base de las patas (como muestran, entre otras, las fotografías as16-107-17441 y as16-107-17442), posiblemente depositado allí por el movimiento de los astronautas alrededor de las patas del módulo.

¿Por qué el polvo lunar levantado no permanece flotando más tiempo que aquí en la Tierra? Con toda seguridad, la menor gravedad de la Luna hará que flote durante mucho más tiempo.

Éste es uno de los aspectos que más confusión crea. Como ya hemos argumentado, el polvo no flota en el vacío. La única razón por la que "flota" en la Tierra es el aire. En la Luna, debido a la ausencia de atmósfera, todos los objetos, sean del tamaño que sean, caen con la misma aceleración y velocidad, como se encargó de demostrar el astronauta Dave Scott durante el tercer paseo lunar de la misión Apollo 15 al dejar caer al mismo tiempo una pluma y un martillo de geólogo (puede descargar una versión de baja resolución, 0'8 MB, del vídeo del experimento de Scott, o bien una versión de alta resolución, 6'4 MB). La única razón por la que, en la Tierra, una pluma se retrasaría con respecto al martillo es la resistencia del aire.

Por esto, y a pesar de que la gravedad lunar es seis veces menor, el polvo cae más rápidamente que en la Tierra, debido a que el efecto de falta de aire es significativamente más importante que la menor gravedad. De todas formas, el polvo en la Luna cae más despacio que una roca en la Tierra, dada la menor gravedad existente en nuestro satélite. Este hecho se convierte así en una prueba de la veracidad de los alunizajes, ya que es literalmente imposible reproducir en la Tierra este comportamiento lunar. Si se hace el vacío en un gran escenario en la Tierra, el polvo caería muchísimo más rápidamente que en los vídeos lunares, más o menos a la misma velocidad que una roca cayendo en la Tierra (dado que el frenado del aire es prácticamente despreciable en objetos de suficiente masa). Sin embargo, en los vídeos de los paseos lunares de las misiones Apollo, el polvo se comporta como lo debería hacer en ausencia de aire y con baja gravedad. Sin modernos programas y ordenadores, que por supuesto no existían hace tres décadas, es imposible trucar este efecto.

Las imágenes son todas perfectas, ninguna está cortada o borrosa. Por lo tanto, fueron preparadas en un estudio. Es decir, todo trucado.

Nada más lejos de la realidad. A pesar de que los astronautas practicaron durante muchos meses para sacar buenas fotos y vídeos, una parte de las más de 20.000 fotografías de las misiones Apollo (disponibles íntegramente en la página del ALSJ) tiene defectos, ya sean de encuadre, nitidez o sobreexposición (sobre todo al principio y al final de cada carrete, que suele estar parcialmente velado). Esto se debía, como es lógico, a las enormes dificultades que comportaba el hecho de trabajar con un traje espacial presurizado. De hecho, algunos astronautas dijeron posteriormente que habían sacado algunas fotos de forma involuntaria al apretar el gatillo de la cámara sin quererlo. Lo que pasa es que estas imágenes "defectuosas" no se muestran en las revistas, periódicos o reportajes sobre las misiones Apollo, que utilizan las imágenes más famosas, sobre todo. Es necesario echar un vistazo al catálogo completo, que puede ser encontrado en la página del ALSJ o en Apollo Archive, para encontrar este tipo de fotos.

¿Pero por qué lo harían?

Cuatro posibles razones por las que la NASA falsearía un viaje a la Luna:

DINERO - La NASA juntó 30.000 millones de dólares intentando llegar a la Luna. Eso significa que alguien está consiguiendo mucho dinero para su propio interés.

La financiación global del programa Apollo ascendió a 19.408 millones de dólares (no 30.000); y los que conseguían el dinero eran las compañías aeronáuticas (como Boeing, Rocketdyne, Grumman, North Aviation, Lockheed, Douglas, etc.), independientes de la NASA, y sus trabajadores, tanto empleados como ingenieros (que diseñaron y construyeron los cohetes, las naves, los vehículos lunares, los trajes espaciales, las rampas de lanzamiento, etc.), así como todos aquellos que proporcionaron todos los materiales necesarios.

La exploración espacial tiene un efecto positivo para las economías nacionales: se calcula que por cada dólar invertido en el espacio se consiguen 7 dólares en aumento del empleo (más de 400.000 personas trabajaron para el proyecto Apollo) y en productos derivados, como circuitos integrados de alta tecnología (que desembocaron finalmente en el ordenador que está usando para leer esta página), miniaturización de componentes, material de investigación para la ciencia, etc. La mayoría de estos avances se hubieran conseguido de igual manera pero, muy probablemente, su uso en el programa Apollo aceleró en gran medida su desarrollo.

ATENCIÓN - En la película "Wag the Dog", el presidente de los Estados Unidos mantiene relaciones sexuales con una niña de 12 años. Esto sale a la luz una semana antes de las elecciones. Para que la opinión pública se olvide del caso, el Presidente lanza una guerra contra Albania. El caso de la Luna es parecido. La sociedad no estaba de acuerdo con la Guerra de Vietnam y, para hacer que la gente se olvidara de esa guerra, EEUU falseó la llegada del hombre a la Luna. Si compruebas las fechas, los viajes a la Luna terminaron abruptamente casi al mismo tiempo que la Guerra de Vietnam.

El programa Apollo se inició muchos años antes de que EEUU se viera realmente implicado en la guerra de Vietnam. En julio de 1960, la NASA anunció su intención de realizar vuelos tripulados a la Luna tras el programa Mercury. Posteriormente, el 25 de mayo de 1961, durante un discurso del presidente John Fitzgerald Kennedy, se concretó la idea de llevar a cabo alunizajes tripulados; casi cuatro años antes de que EEUU entrara en guerra (el primer desembarco de tropas de combate norteamericanas en Vietnam se produjo en marzo de 1965).

Por otra parte, los planes de finalización del programa Apollo ya estaban casi completados cuando se llegó a la Luna por primera vez, en 1969, varios años antes de que se vislumbrara todavía el fin de la guerra de Vietnam. La primera exploración de nuestro satélite no tuvo lugar de forma abrupta. Ya estaba planeado de antemano. En principio, se planeó hasta el vuelo del Apollo 20, pero las misiones 19 y 20 fueron canceladas, y después la del Apollo 18 (debido principalmente a los drásticos recortes en el presupuesto de la NASA, a la victoria sobre los soviéticos, al accidente del Apollo 13, y a la acumulación de suficiente material lunar para investigación), convirtiendo a la misión Apollo 17 en el último viaje a la Luna durante el siglo XX, en diciembre de 1972. Las conversaciones para la desescalada del conflicto de Vietnam tuvieron lugar a principios de 1973, produciéndose la retirada paulatina de tropas durante los meses siguientes.

Sin embargo, los vuelos espaciales de Estados Unidos no terminaron tras el programa Apollo: en mayo de 1973 fue lanzado el laboratorio espacial Skylab, y días después su primera tripulación. Fue seguida por dos tripulaciones más hasta principios de 1974. En julio de 1975 se realizó la misión ASTP, que consistió en la unión en órbita de una nave Apollo con otra Soyuz, de la URSS. Después, la NASA se centró en el desarrollo de una nave reutilizable, el transbordador espacial, que volaría por primera vez en 1981.

PARA GANAR LA CARRERA ESPACIAL - A finales de los años 60 y principios de los 70, Rusia y los EEUU "peleaban" para ver quién era mejor. Los soviéticos iban por delante de los norteamericanos: lanzaron el Sputnik, el primer satélite artificial; pusieron en órbita al primer astronauta, Yuri Gagarin; el cosmonauta Leonov realizó el primer paseo espacial, etc. Una vez que los estadounidenses se dieron cuenta de que no podrían enviar al hombre a la Luna, no podían decir: "Muy bien Rusia, nosotros lo dejamos."

Y los soviéticos se iban a volver creyéndose el engaño? Habría sido bastante fácil desacreditar a las misiones Apollo si hubieran sido falseadas. Si fuera así, el gobierno soviético habría sido el primero en denunciarlo, mejor que decidir esconder sus fallidos intentos de llevar una tripulación a la Luna. De hecho, los soviéticos seguían de forma rutinaria la trayectoria de los satélites más importantes lanzados por su rival, y las naves Apollo no fueron una excepción (al igual que hacía EEUU con los principales satélites soviéticos); además, es muy probable que fotografiaran mediante sus satélites Luna 19 y 22 los lugares de alunizaje de los vuelos Apollo.
De todas formas, es la FAI (Federación de Astronáutica Internacional), en la que en su día estaba representada la Unión Soviética, la que se encarga de validar oficialmente los récords que tienen lugar en las misiones espaciales, como hizo (entre otros casos) con el primer paseo tripulado de Leonov. Por supuesto, no hubo ningún problema con las misiones Apollo, que de hecho ostentan varios récords espaciales.

Los récords iniciales de la URSS pueden llevar a engaño. Estos logros fueron excelentes pero, en general, la tecnología espacial soviética fue superada a partir de 1965 por la norteamericana, que prosperó gracias al fuerte impulso económico que EEUU dio a la NASA. Por ejemplo, la nave Vostok de Gagarin sólo podía ser controlada desde tierra, mientras que las naves Mercury norteamericanas podían ser manejadas perfectamente por el astronauta, y eran más confortables. Además, los soviéticos no consiguieron la capacidad para realizar atraques orbitales entre dos naves tripuladas (un paso fundamental para los vuelos lunares) hasta enero de 1969 (Soyuz 4 y 5), mientras que los norteamericanos ya lo habían logrado en diciembre de 1965, durante los vuelos Gémini 6 y 7.

A esto se añade que el programa lunar tripulado soviético fue comenzado con posterioridad al de la NASA, y que el ingeniero jefe del programa espacial soviético, Sergei Korolev, murió en enero de 1966, lo que supuso un fuerte varapalo para las aspiraciones espaciales de la URSS. Cuando murió, el cohete lunar N1 (el equivalente soviético al Saturn V de la NASA) estaba todavía en fase de diseño, y su construcción estuvo plagada de incidentes: el primero de ellos estalló en febrero de 1969, pocos segundos después del lanzamiento, y los tres vuelos no tripulados de prueba que realizaron durante los siguientes cuatro años acabaron en fiasco. Por ello, a partir de 1973, la URSS decidió centrarse en el lanzamiento alrededor de la Tierra de las diferentes estaciones orbitales Salyut (mediante cohetes previamente diseñados y fiables, que no tenían la suficiente potencia para llevar una tripulación a la Luna), terreno en el que tomaron ventaja sobre EEUU durante más de dos décadas.

EXTRATERRESTRES - Puede que los astronautas sí estuvieran en la Luna, pero allí se encontraron con naves espaciales alienígenas o con ruinas de civilizaciones anteriores. La NASA decidió ocultarlo todo trucando las fotografías?

Las afirmaciones de supuestos 'encuentros' entre extraterrestres y astronautas en la Luna no se sostienen en ninguna prueba o fundamento, sino en la más pura especulación. Los doce astronautas que pisaron la Luna entre 1969 y 1972 no han declarado nada en ese sentido; es más, han desmentido tales habladurías siempre que han tenido la oportunidad de hacerlo. La Luna ha sido cartografiada casi en su totalidad, y está completamente desierta. Además, las grabaciones de los paseos lunares están disponibles en la página del ALSJ. Si lo desea, puede leer una discusión más amplia de este tema.

Si tan exitoso fue el programa Apollo ¿por qué no han vuelto a la Luna desde entonces?

Presupuesto de la NASA

Porque, desafortunadamente, se terminó la voluntad política de seguir financiando esos costosos viajes. Una vez alcanzados los objetivos principales del proyecto (superar a la Unión Soviética en la carrera espacial, obtener abundante material lunar para investigación, etc.), la clase política no creía justificada la inversión en nuevos viajes lunares tripulados, por lo que realizaron recortes presupuestarios. En la gráfica de la izquierda se puede observar la evolución del presupuesto de la NASA en relación al presupuesto global de EEUU. Durante la primera mitad de la década de 1960, el presupuesto de la NASA alcanzó su máximo (con motivo del desarrollo del cohete Saturn y la nave Apollo). Sin embargo, a principios de la década de 1970 sufre un considerable descenso que, de hecho, obligó a la NASA a suspender las misiones lunares Apollo 18, 19 y 20.

A pesar de ello, como ya hemos comentado, los vuelos espaciales continuaron: el programa Apollo fue seguido por el menos costoso (pero no menos ambicioso) laboratorio espacial Skylab, en órbita terrestre. Las dificultades económicas continuaron, y la NASA se vio obligada a dejar en tierra la estación Skylab B por falta de dinero para el lanzamiento y el posterior mantenimiento de las tripulaciones en órbita terrestre. Desde entonces, dedicó la mayor parte de su relativamente mermado presupuesto al desarrollo de una nave reutilizable, el transbordador espacial.

Es necesario tener en cuenta que, desde el alunizaje del Apollo 11 en julio de 1969, el interés de la opinión pública norteamericana en los viajes a la Luna había decaído en gran medida. Aunque pueda parecer sorprendente, la última misión (Apollo 17), sin duda la más próspera desde el punto de vista científico, casi no recibió atención mediática en comparación con el primer alunizaje.

No tendría sentido repetir de nuevo las misiones Apollo, ya que parte de las tareas que realizaron los astronautas en aquella época pueden ser actualmente realizadas por sondas automáticas de menor coste, y el próximo objetivo en la conquista de la Luna es una presencia humana permanente, y no de varios días (como era el caso del programa Apollo). Por otra parte, nótese en el gráfico la inyección económica con motivo del accidente del transbordador Challenger, en 1986.

¿Por qué no se facilitan imágenes de telescopios que comprueben definitivamente que los alunizajes fueron reales?

Ni siquiera el telescopio espacial Hubble (el mejor en luz visible situado en órbita terrestre) puede observar los instrumentos dejados en la superficie de la Luna por los astronautas. Para demostrar esto se necesita aplicar un poco de trigonometría básica.

Campo del Hubble

El ancho del módulo de descenso del LM (que permanecía en la superficie lunar tras el despegue de regreso) no supera los 10 metros, y la distancia mínima entre la Tierra y la Luna es de unos 356.000 kilómetros. Por tanto, el ángulo visual, q, que abarca el módulo de descenso, visto desde órbita terrestre, es:

sen q = 10 m / 3'56x108 m; q = 1'63x10-6 grados,

Es decir, unas 6 milésimas de segundos de arco (un segundo de arco es la sexagésima parte de un minuto, que a su vez es la sexagésima parte de un grado). La cámara WFPC2 instalada en el Hubble tiene una resolución de 800x800 pixels con un campo de visión de 35 segundos de arco. Cada uno de los pixels tiene un ángulo visual mínimo de unos 46 milésimas de segundos de arco. Es decir, la parte inferior del módulo lunar debería ser al menos diez veces más grande para quedar reflejada en una imagen del telescopio Hubble como un simple puntito.

Puede ver imágenes de la Luna del Hubble en:
http://oposite.stsci.edu/pubinfo/pr/1999/14/index.html

Algunas de las naves espaciales no tripuladas que han orbitado alrededor de la Luna (como la sonda Clementine) han detectado alteraciones en algunos de los lugares de aterrizaje de las misiones Apollo, lo que indicaría de nuevo la veracidad de las misiones, pero todavía no se tienen imágenes con más detalle. Para finales de 2004 está previsto el lanzamiento de una misión privada, llamada Trailblazer, que sí será capaz de fotografiar con detalle tanto los lugares de alunizaje de las misiones Apollo como los de las misiones soviéticas no tripuladas que permanecen allí.

Ver información e imágenes del lugar de alunizaje del Apollo 15 obtenidas por la sonda Clementine.

Más información en Redzero - Clementine y Transorbital

Links y referencias

*(Bailey, J. Vernon, "Radiation Protection and Instrumentation", en Biomedical Results of Apollo, Johnson Space Center.) Tabla e información obtenida de Clavius.org

A continuación puede visitar otras páginas similares a ésta (la mayoría en inglés), en las que encontrará más información sobre la falsedad de los argumentos y las "pruebas" de los partidarios de la idea del montaje.

En español:

Enlaces recomendados:

Otros enlaces:

Acerca del autor

Alberto Matallanos es Ingeniero Técnico Industrial (especialidad en Química Industrial) por la Universidad Autónoma de Madrid. España.

Contacto: javier at esceptica.net
Javier Garduño - 2008
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