Ocho canciones basadas en literatura

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Hay muchas y cada quien tiene sus preferidas. A continuación mi pequeña selección de canciones contemporáneas, unas basadas evidentemente en literatura y otras que sólo incluyen citas veladas. Esto revela influencias librescas en los músicos que tienen mucho que ver con su poética. En mi opinión, todas logran re-crear muy bien el sentido general de las obras que las inspiraron y son muy buenas. Como son de diversos momentos y géneros de los siglos XX y XXI, solamente las ordeno alfabéticamente:

1. Arcade Fire: «Speaking in tongues» (The Suburbs, 2010)

Esta canción, bonus track del disco, alude al poema «Al lector» de Charles Baudelaire, donde afirma que en la jaula infame de nuestros vicios el peor de todos es «el Tedio» e interpela al lector en los versos finales: «Tú conoces, lector, este monstruo delicado/—Hipócrita lector,—mi semejante, —¡Mi hermano!». La incomunicación, la destrucción, la nostalgia, la impaciencia y la crítica a algunas costumbres modernas aparecen en las letras de The Suburbs tal y como el poeta francés lo hizo en su época: incluyendo al espectador y a sí mismo en su crónica.

2. Dreams of Sanity: «Phantom of the Opera» (Masquerade, 1999)

Aunque existen muchas versiones (les gusta mucho a los grupos de gótico y metal), esta posee el contraste preciso entre las voces masculina (Tilo Wolff como invitado) y femenina, que refleja la persecución y la lucha de la historia original, además de potentes momentos climáticos a nivel instrumental. Es más conocida como obra de teatro, pero está basada en una novela de Gastón Leroux.

3. Kate Bush: «Wuthering Heights» (The Kick Inside, 1978)

El estilo de Bush en la canción que la hizo famosa, refleja de maravilla la demencia pasional de Catherine en Cumbres Borrascosas. El video es hipnotizante, no solamente por la letra, sino por su voz aguda, su danza hierática, su expresión facial, el rojo de su vestido. Todo orientado a una experiencia delirante, fantasmagórica y enrarecida como en la novela de Emily Brontë.

4. Santa Sabina: «Una canción para Louis (Vampiro)» (Símbolos, 1994)

La banda de Rita Guerrero dedica una canción al entrañable Louis de Pointe du Lac de Entrevista con el vampiro escrita por Anne Rice, que también inspiró la popular película de Neil Jordan. La canción está llena de los tradicionales motivos vampirescos: la sangre, el elixir, la vida eterna, el espejo, el sufrimiento, etc., que forman parte de la estética noventera y oscura de Santa Sabina.

5. Sinead O’Connor: «Troy» (The Lyon and the Cobra, 1987)

Troya es usada como metáfora para describir una relación dividida entre el amor y el odio, donde se incendia la voz narrativa para después renacer. Con su transición de la calma a la tormenta y con los característicos desgarres vocales de Sinead, la canción expresa el espíritu épico de Homero debatiéndose en el interior de la cantante. Por otro lado, el título del disco alude al Salmo 31:13 «caminarás sobre leones y cobras», sentencia bíblica (por tanto, también literaria) reveladora de su extravagante cristianismo.

6. The Doors: «Love me two times» (Strange Days, 1967)

The Doors tomó su nombre de la novela de Aldous Huxley, Las puertas de la percepción, quien a la vez lo retomó del verso de William Blake que dice «Si las puertas de la percepción se abrieran por completo, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito». El arte del grupo se basó en las habilidades poéticas de Jim Morrison, así que debe considerarse siempre ese diálogo entre géneros. Esta canción pertenece a lo más sensible de su psicodelia.

7. The Police: «Don’t stand so close to me» (Zenyattà Mondatta, 1980)

La tentación sexual que provoca una chica a su profesor remite inevitablemente a Lolita de Nabokov, cuya gran virtud es invertir los papeles del abusador de menores y la víctima de estupro, para mostrar que una personalidad dominante pesa más que la edad. La canción insiste con su estribillo en la crisis moral del personaje consumido por resistirse a la intencional seducción de la chavita.

8. The Smiths: «Cemetry Gates» (The Queen is Dead, 1985)

El grupo retoma, a las puertas de un cementerio, la vieja discusión acerca de la parodia, la reinterpretación y la voz autorial. La anécdota sugiere que aunque se hayan escuchado más de cien veces ciertas palabras, siempre pueden ser nuevas. Las tumbas provocan la reflexión acerca de la inmortalidad de las letras que trascienden la vida de una persona, por lo cual es positivo rememorarlas, hacerlas propias. Por otro lado, se coloca del lado de Wilde (su admirado poeta), de quien es la frase «el talentoso toma prestado, el genio roba» con la cual parece responder a las críticas hacia sus frecuentes alusiones literarias en sus letras.


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Jojana

Maestra en Literatura Comparada (UNAM). Interesada en teoría, crítica, creación literaria así como en la relación entre las artes y entre literatura y ciencia.

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1 respuesta

  1. Karla Gabriela dice:

    Excelente recomendación y análisis.
    Me encanto la número 5.
    Gracias.

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