Sobre la felicidad anhelada para 2016

Bertrand Russell
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En La conquista de la felicidad, Bertrand Russell explica porqué la gente no es feliz y después sugiere aspectos que pueden hacer feliz a alguien. Parece muy ambicioso pero en realidad se basa precisamente en una perspectiva modesta de concebir la propia vida. Pensamos demasiado en nosotros mismos, demasiado hacia adentro. Por supuesto que todo tiene su punto de partida, irrenunciablemente, en nuestro interior pero no es el final del camino, también hay que voltear hacia afuera. Se nos olvida, por eso cuando ejemplifica con gracia las causas de infelicidad nos identificamos con la tristeza byroniana de los escritores, con el egoísmo, el aburrimiento, etc. Al parecer todos los motivos de la desdicha pueden ser erradicados, dice Russell, cuando el infeliz se da cuenta y los subvierte a menos que tenga un problema psiquiátrico que le impida hacerlo. Para eso sería necesario seguir sus consejos antes de que el ensimismamiento nos arroje a la depresión.

Es atractivo cuando menciona las causas de la felicidad, entre las cuales está el cariño, la familia, el trabajo y hasta la resignación. Quisiera uno seguirlas como una receta de cocina pero muchas dependen incluso de cómo está conformada la sociedad, un ejemplo claro es la competencia y búsqueda de éxito económico en Occidente que no siempre corresponde con la satisfacción de la actividad que se realiza para vivir. En este segundo apartado menciona que una fuente de felicidad son los intereses no personales, es decir, no las grandes preocupaciones del hombre como su familia o la subsistencia sino intereses menores en los que ocupa el tiempo libre y lo relajan de la rutina diaria. Estos van desde coleccionar algo, la lectura hasta la sed de conocimiento. Esto último no sólo nos da una perspectiva más amplia de las cosas sino que nos hace cobrar sentido de la proporción al momento de abordar los problemas propios. La distracción hará que se controle la ansiedad y que se piense tranquilamente en soluciones.

Una afición muy importante es el conocimiento del universo y de la historia, en general, el aumento del bagaje cultural que nos permite ser conscientes de la manera en que la humanidad ha llegado hasta este momento (con las decepciones y las grandes proezas y descubrimientos), de que el inmenso pasado puede ser una mínima parte del futuro que espera al hombre y que nosotros somos individuos fugaces: «Todos tenemos tendencia a excitarnos exageradamente, preocuparnos exageradamente, dejarnos impresionar exageradamente por la importancia del pequeño rincón del mundo en que vivimos, y del pequeño espacio de tiempo comprendido entre nuestro nacimiento y nuestra muerte». Esta sobrevaloración de nuestra propia importancia nos hace ver nuestras complicaciones desmesuradamente, trágicamente.

Para Russell otra equivocación es volcar la atención solo en lo que tiene una función práctica para nuestra vida presente, esta estrechez de miras no permite la trascendencia, nos hace preocuparnos de nuestra extinción. Por eso son productivos el conocimiento de la ciencia y el arte a través de los cuales podemos ver al hombre extenderse «más allá de las fronteras de su carne». En particular, el conocimiento del universo nos hace dimensionar quiénes somos y dónde estamos para saber a qué debemos dar importancia, a qué debemos dedicar nuestro tiempo. «Ninguno de nosotros va a estar mucho tiempo en este mundo, y cada uno, durante los pocos años que dure su vida, tiene que aprender todo lo que va a saber sobre este extraño planeta y su posición en el universo.» Lo mismo dice Sagan en este video: la tierra, nuestro mundo, es solo un punto azul pálido en el universo.

Desde esta perspectiva podemos ser felices quizá, no pensando en nuestra grandeza sino en lo poquito que somos, en lo efímera que resulta nuestra existencia en la historia del cosmos en lugar de atormentarnos en nuestras pequeñas tragedias individuales.


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Jojana

Maestra en Literatura Comparada (UNAM). Interesada en teoría, crítica, creación literaria así como en la relación entre las artes y entre literatura y ciencia.

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