Influenza: la conspiración no es como la pintan

¿La influenza se utiliza como recurso político? Si. ¿Nos distraen con ella? Casi seguro. ¿Es como me lo pintan las cadenas por correo electrónico? No lo creo.
La realidad que me gustaría dar a entender es que, sin importar de que se trate, si a todo le buscamos moros con tranchete se los vamos a encontrar, ¡aunque no estén ahí!
Una de las cosas que hacen los correos a favor de la “conspiración” es atiborrarnos de todas esas cosas que los medios no cubren, por estar hablando de la influenza. Insisten en que eso es una prueba de que fue planeado. ¿Es así?
¿Planeado?
Me gustaría preguntarles: ¿en qué momento no hay algo que sería bueno ocultar? ¡Pues nunca!. Siempre hay algo incómodo que se puede ocultar. Así que, sin importar el momento en que hubiera aparecido la influenza, los conspiranóicos habrían salido a gritar que se planeó para tapar esto o aquello. ¿Es realmente un buen argumento si es algo que se cumple siempre, sin importar si la influenza es real o planeada?
Porque la influenza no es como los náufragos, la mataviejitas o el chupacabras
También dicen: Ya han aplicado la distracción mediática, la están aplicando de nuevo.
Si, pero estos chicos se van al extremo argumentando que todo es un teatro. Poco falta para que mi maestra de la primaria este involucrada.
La influenza no es como los casos mencionados por lo siguiente:
La mataviejitas, el chupacabras y los náufragos no involucraban a nadie más que a sus protagonistas. Salvo el chupacabras, eran hechos que ya habían pasado. En realidad no existían fuera de los reportajes de televisión y los periódicos. Eran de carácter local. Permanecían en los medios artificialmente.
La influenza es diferente. Es un hecho que sucede. Es de carácter interinstitucional e internacional. Involucra científicos, empresas, gobiernos, instituciones de salud, etc. de todo el mundo. Todos independientes entre sí. ¿Ellos también forman parte de la conspiración?
En algún correo alguien decía que el virus era el mismo que había aparecido en otro momento. Ni siquiera merece ser leído por lo torpe de su autor.
La mataviejitas pudo ser el aprovechamiento de un hecho real (los asesinatos y su carga emocional: eran viejiiitasssss).
El chupacabras, la explotación de la histeria, superstición, y deseo de notoriedad de la población con el mismo fin.
El caso de los náufragos si apunta a ser una fabricación total. Era tan burdo que se le veían las costuras: náufragos sin ningún signo de naufragio, una historia de supervivencia y heroísmo, entrañable y épica. Una historia de manual y prefabricada.
A los conspiranóicos les gusta ver la paja en el ojo de su hermano y no ver la viga en el suyo
Cuando se habla de la situación económica les encanta hacer una lista de los préstamos por parte de gobiernos extranjeros e instituciones bancarias. Seguramente alguien sale beneficiado por esto. Pero cosa importante: ¿por suerte o de forma premeditada?
De lo que no hablan o no profundizan nuestros amigos, es de las pérdidas económicas no solo de México, sino del resto de países. Cerrar negocios, oficinas gubernamentales y aeropuertos no es muy rentable que digamos. Si se les cuestiona sobre esto, solo repiten que al gobierno y las transnacionales (palabra sagrada) no le interesan las PyMEs, solo ellos. ¿Así nada más? ¿Esa es una respuesta? Por favor.
No hay números, no hay cuentas (ni siquiera burdas), que hagan cuadrar sus hipótesis (que pregonan como si fueran hechos científicos).
No hay valoraciones sobrias y meditadas de los puntos a favor y en contra de sus ideas. Es un volcado de odio, de emoción, de víscera, de arrebato. De ideología frustrada.
Son corazonadas.
¿Cumplen algún criterio de falsabilidad?
¿Se les ocurre cómo tendría que ser una epidemia real para que los “críticos conspiranóicos” no la tomen por farsa? ¿Cómo distinguen una epidemia real de una imitación?
Si para su “ojo crítico” todo da positivo, es que algo anda mal con él.
Conclusión rápida
La epidemia, como todo fenómeno sociológico, puede ser y es explotado para causar distracción. En eso estamos de acuerdo. No hay que levantar la voz de más ni de menos. Lo adecuado.
Pero me parece irresponsable sacar por ahí la idea de que todo es una farsa, tan solo porque se tiene la corazonada de que así es. Sobre todo en algo en donde la vida está en juego, por bajas que sean las probabilidades.
Ustedes deciden.
