Outer Wilds

Outer Wilds

Outer Wilds es un juego especial para mí. Lo inicié mientras mi padre estaba vivo, y lo terminé después de ello. Por mi padre, directa e indirectamente, tuve contacto con el espacio y los planetas.

Fue a través de una enciclopedia en fascículos coleccionables que le pertenecía, como yo supe del Sistema Solar, del planeta Tierra y las maravillas del mundo antiguo. Recuerdo con claridad cuando me dijo que el mundo era redondo, y la sorpresa y paradoja que me causaba la idea. ¿Por qué no se caen los habitantes del otro lado?

Él era muy curioso, y le fascinaba todo lo relacionado con la tecnología. Estudió para ser Ingeniero en electrónica, aunque no terminó su formación y nunca ejerció como tal.

Cuando era muy pequeño me llevó al Museo Tecnológico en la Ciudad de México, considerado el primer museo interactivo de ciencias creado en Latinoamérica.

En aquellos tiempos, justo a la entrada había dos autos prototipos que pretendían simular los que habría en el futuro. Uno era plateado y el otro de color cobre. El museo estaba lleno de innumerables elementos y exposiciones que te llevaban de la mano en el descubrimiento del electromagnetismo y la física. Recuerdo una demostración del teorema de Pitágoras con agua y la exposición destinada al funcionamiento de las poleas.

Él me presento el camino y yo simplemente lo seguí. Toda mi vida ha estado más o menos encaminada al interés por la ciencia, la tecnología y las matemáticas.

Papa, conejo, fiesta, feliz
Mi papá y yo

Cuando me topé con Outer Wilds y la sensación de descubrimiento que genera, no pude evitar pensar en mi papá. Moría de ganas de presentárselo y, ¿por qué no?, quizá convencerlo para darle una oportunidad para jugarlo.

Justo en esos días él murió. De manera inesperada y completamente sorprendente.

Sus últimas palabras fueron: «me siento mareado». Cuando llegué a su casa, ya lo habían acostado en su propio sillón. Parecía estar dormido, como si él mismo se hubiera colocado ahí, descansando.

Celebraba una fiesta en su casa. Bromeaba y bailaba rock & roll, pero un accidente cerebro-vascular fulminante acabo con él en un par de minutos. Tan sólo cayó, perdió el conocimiento y todo signo vital.

Nunca vi a mi padre enfermo ni convaleciente. Sin dolor, sin consciencia. Simplemente cayó y murió.

Cuando mis amigos en la secundaría decían que habían visto a sus padres como algo extraordinario, pero después se habían dado cuenta que solo eran unas personas más en el mundo, yo no podía seguirlos, porque mi papá jamás fue una persona más.

La sensación que más atraviesa mi alma es la frustración de no poder despedirme, de no poderle decir ni adiós, ni gracias, ni cuánto lo quiero, porque ya está en un lugar que se aleja más rápido que la velocidad de la luz, donde ningún mensaje, señal o voz, pueden alcanzarlo.

Outer Wilds es una historia de debacle existencial, que habla de la muerte, pero también de la vida y las ganas de vivir. Habla de lo pequeños que somos. Te sitúa como un joven recién llegado a un orden increíblemente viejo y sabio. Tal cuál es el mundo real que se presenta delante de nosotros, y que con arduo esfuerzo vamos desvelando gracias a la ciencia.

Riebeck

En el juego puedo ver una alegoría de la ciencia. Toda tu actividad está guiada enteramente por la curiosidad. No hay incentivo alguno en el juego que no sean las ganas de descubrir y entender lo que está pasando. De hecho, no pasa nada. Casi todo ha sucedido ya. Solo te queda, con tu intelecto, descubrirlo. El juego, así presentado, no sucede realmente delante de la pantalla o el universo que recorres. Sucede en tu mente y corazón, puestos en aquello que descubres del mundo. Vas desentrañando los misterios que se posan delante de ti. A veces, sigues pistas que crees te dirigen a un lugar cuando realmente significan otra cosa.

Cuando llegué al final de la historia complementaria, me encontraba solo, como el prisionero. En una habitación oscura a media noche, sin posibilidad alguna de hablar con él. Como el prisionero, mi papá estaba muerto.

Javier
Javier

Maestro en Ciencias de la Computación (UNAM). Durante mucho tiempo interesado en la difusión del pensamiento crítico, la ciencia y el escepticismo. Estudioso de la inteligencia artificial, ciencias cognitivas y temas afines.

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