El Libro de Urantia, un análisis

Ángel de Urantia
Manolo Gallardo (http://manologallardo.com/)

Urantia es el nombre que un extraño libro da al planeta Tierra. No pasaría de ser una anécdota, si no fuera porque el susodicho se autoproclama una revelación divina. Ya lo hemos mencionado, al hablar de las fuentes de «inspiración» de Caballo de Troya, de J. J. Benítez (sigue el enlace si quieres saber más al respecto).

Fascinante para algunos, una tontería para otros, El Libro de Urantia ha dado mucho de qué hablar a lo largo de los años. Aquí se presenta un pequeño análisis, argumentando porque no encontramos razones para considerarla una revelación.

¿Qué es El Libro de Urantia?

Es un masivo texto que consiste en 2,097 páginas escritas en inglés, y su presunto origen divino es tomado muy en serio por sus seguidores. De su existencia se deriva la creación de la llamada The Urantia Book Fellowship y la Urantia Foundation, principales organizaciones dedicadas a su difusión.

¿Por qué importa?

Este documento es la fuente principal de la que J. J. Benítez se «inspiró» para confeccionar la serie Caballo de Troya (consultar: Caballo de Troya: la guía definitiva). Considerando lo famosa que es, así como la gran cantidad de seguidores que se preocupan por la veracidad de la información expuesta ahí, nunca está de más hablar de la fuente principal.

Contenido del libro

Utilizando palabras de la fundación, es una antología de 197 documentos hechos, según afirman sus custodios, entre los años 1928 y 1935, aunque no fue hecha pública hasta 1955. El Libro de Urantia (LU para abreviar) se presenta a sí mismo como una compilación de datos de origen sobrehumano. Se describe como una revelación de origen divino, que se encuentra dividida en cinco grandes secciones. A saber:

  • Prólogo: Deidad, divinidad, Dios, personalidad y descripción de las relaciones fundamentales del cosmos.
  • Parte I: El universo de los universos (Documentos 1 a 31): La naturaleza de la suprema realidad y la descripción de la organización astronómica-cosmológica del universo.
  • Parte II: El universo local (Documentos 32 a 56): Mención detallada del plan divino de creación, desarrollo y gobierno de los «universos locales».
  • Parte III: La historia de Urantia (Documentos 57 a 119): Breve historia geofísica de nuestro planeta.
  • Parte IV: La vida y enseñanzas de Jesús (Documentos 120 a 196): Motivos del nacimiento. Descripción de la vida de Jesús y sus enseñanzas.

El antiguo Universo urantiano

Algo que debemos agradecer a la cosmología Urantiana es que resulta abundante en descripciones. Esto facilita el contraste de sus afirmaciones.

Al ojo inexperto, sus descripciones son modernas, penetrantes y reveladoras. Postra delante de nosotros un basto Cosmos habitado que sigue los lineamientos divinos. Sin embargo, una indagación incluso superficial nos muestra cuan dependientes son sus descripciones de la época en que fue creada: los años 30 del siglo XX.

Los universos-isla de Kant

Immanuel Kant
Immanuel Kant imaginó que la Vía Láctea, que entonces era todo lo que se conocía, era sólo una isla entre muchas otras, las llamó «universo -isla»

Tal vez el concepto de «galaxia» nos resulte muy familiar. Pero no lo era en lo absoluto en los años 1930. En parte esto se debía a la dificultad existente para medir las distancias siderales.

Desde tiempo atrás se tenía una idea de la estructura de nuestra propia galaxia. Se sabía que las estrellas no se distribuían uniformemente a lo largo de todo el universo, sino que estaban arremolinadas en una estructura espiral que tenía un tamaño inmenso, pero más o menos definido. Más allá de esta estructura, nos inundaba una profunda ignorancia de lo que podría existir ahí. A nuestros ojos de entonces, lo que ahora llamamos nuestra galaxia era el universo entero.

Las galaxias ajenas a la nuestra ya habían sido vistas a través de los telescopios, pero no quedaba claro si eran cuerpos independientes, o por el contrario, formaban parte de ella.

Grandes avances al respecto se desarrollaron en la primera mitad del siglo XX, cuando se descubrió que algunas de estas estructuras eran «islas» independientes. Siguiendo la tradición de llamar «universo» a nuestra propia isla, se les llamaba de vez en cuando «universos isla», a la manera en que Kant lo hizo en sus ya antiguas especulaciones sobre las mismas.

¿No les suena familiar? Efectivamente. Es el germen de la idea de superuniverso, según la nomenclatura de El Libro de Urantia.

Que nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene una fuerte relación con el «séptimo de los superuniversos», queda claramente asentado en sus páginas:

Prácticamente todos los reinos estelares visibles a simple vista desde Urantia pertenecen a la séptima sección del gran universo, el superuniverso de Orvonton. El vasto sistema estelar de la Vía Láctea representa el núcleo central de Orvonton, en gran parte más allá de los límites de vuestro universo local […]

El Libro de Urantia (167.17) 15:3.1
Vía Láctea
Representación artística de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Crédito: Nick Risinger

¿Cómo supimos que las galaxias eran cuerpos independientes? Gracias a unas estrellas variables llamadas cefeidas. Su magnitud absoluta es muy similar, lo que permite utilizarlas como un patrón para estimar distancias.

Al principio no se conocían con la profundidad suficiente, lo que hacía creer que todas eran prácticamente iguales. Esto hizo estimar erróneamente la distancia a una de las galaxias más importantes del firmamento: Andrómeda.

A momento de confeccionarse LU se pensaba que la distancia a ella era casi de 1 millón de años luz. Mejoras en nuestro conocimiento sobre la cefeidas nos llevaron a correcciones, que señalan una distancia de 2.5 millones de años luz.

Al momento de ser escrito LU no existía tal corrección, y por tanto, la primer distancia estimada era la que el libro asume como verdadera, tal cual queda asentado en el mismo:

[…] No existen en este momento muchas nebulosas formadoras de soles activas en Orvonton, aunque es muy activa Andrómeda, la que está fuera del superuniverso habitado. Esta nebulosa vastamente distante es visible a simple vista, y cuando la visualicéis, considerad que la luz que de ella contempláis abandonó aquellos distantes soles casi un millón de años atrás.

El Libro de Urantia (170.1) 15:4.7

Esto hace pensar que el libro fue ideado por personas, que simplemente recurrieron a los datos disponibles del momento.

Es notorio que se mencione a Andrómeda como una «nebulosa formadora de soles». LU atribuye tal función a todas las nebulosas por igual, al mismo tiempo que las confunde con las galaxias, sin dejar clara la diferencia de su naturaleza, siendo completamente ambiguo en sus descripciones al respecto. Lo cual es todo lo que se podría esperar de algo escrito por alguien en esos años, cuando precisamente tal diferencia no quedaba clara.

Las vastas nubes estelares de Orvonton deben ser consideradas como agregaciones individuales de materia, comparables a las nebulosas separadas observables en las regiones espaciales fuera de la galaxia de la Vía Láctea. […]

El Libro de Urantia (170.3) 15:4.9

Justificando el error

Por supuesto que el libro se anticipa a posibles inconsistencias con el conocimiento futuro, y advierte:

Puesto que vuestro mundo es en general ignorante de los orígenes, aún de los orígenes físicos, de vez en cuando nos ha parecido sabio proveer instrucción en cosmología. Y siempre esto ha producido problemas para el futuro. Las leyes de la revelación nos frenan considerablemente, debido a la prohibición de impartir conocimiento no ganado o prematuro. Toda cosmología presentada como parte de la religión revelada está destinada a ser superada en un período muy corto. Por lo tanto, los estudiantes futuros de tal revelación están tentados a descartar todo elemento de verdad religiosa genuina que pueda contener, debido a que descubren errores frente a las cosmologías asociadas que allí se presentan.

El Libro de Urantia (1109:2) 101:4.1

Si éste es el caso, ¿para qué incluir esos datos conociendo de antemano su falsedad por parte de los reveladores? Recordemos: no son incompletos, son falsos. Y esto último es fácil de probar.

El libro abunda en describir estructuras intergalácticas inexistentes, o que son incapaces de ser asociadas a estructuras ahora conocidas. Como ejemplo se puede mencionar el llamado «Universo Maestro» que, según LU, es el conjunto del «Universo Central», siete «superuniversos» orbitándolo, y cuatro niveles más lejanos de lo que llama «Espacio exterior».

Considerando que nuestro superuniverso, según LU, esta asociado a nuestra Vía Láctea, y que el resto de superuniversos están asociados a estructuras similares que orbitan un punto común, resulta por demás extraño que no se hallen presentes a la vista de nuestros detectores, ni los superuniversos, ni el centro que orbitan, pero si otras, que simplemente son ignoradas por LU.

Cuando se toma en cuenta que el libro fue escrito en una época donde no se tenía idea alguna de la organización galáctica fuera de nuestra propia galaxia (que era prácticamente todo lo que se conocía), resulta inmediato conjeturar que esas afirmaciones se hicieron, simplemente, en la creencia de que no se podría llegar mucho más lejos en el conocimiento de la organización real del espacio, o que lo conocido hasta entonces era prácticamente todo lo que se llegaría a conocer.

No está demás decir que el llamado «Gran Universo», la única sección de toda la creación que según LU es habitada, es tremendamente pequeña en comparación al Universo conocido por la astronomía de hoy día.

Las descripciones urantianas palideceden al lado de la magnitud y potencial del universo revelado por la ciencia. No sólo por su tamaño, sino por la posibilidad del multiverso, y otras nociones especulativas de hoy. El cosmos urantiano es grande, muy grande, pero sólo comparado con el universo conocido a principios del siglo XX.

Distribución galáctica
Distribución galáctica, en forma de filamentos que se distribuyen de forma homogénea a lo largo de grandes distancias, según datos reales (la Tierra en el centro de la gráfica).
Crédito: M. Blanton y Sloan Digital Sky Survey

Además el asunto no es tan sencillo. Dicha cosmología errónea está en estrecha relación con el contenido «espiritual» del libro, ¡y en algunas partes hasta depende de ella! En él podemos leer:

[…] Es importante que os forméis primero una idea adecuada de la constitución física y organización material de los ámbitos superuniversales, porque así estaréis mejor preparados para aferrar el significado de la maravillosa organización proporcionada para su gobierno espiritual y para el avance intelectual de las criaturas volitivas que moran en las miríadas de planetas habitados esparcidos aquí y allí en todos los siete superuniversos.

El Libro de Urantia (164.3) 15:0.3

¿Cómo salvar el dilema? En el siguiente párrafo continúa diciendo:

La humanidad debe comprender que nosotros, quienes participamos en la revelación de la verdad, estamos limitados muy rigurosamente por las instrucciones de nuestros superiores. No tenemos libertad para anticipar los descubrimientos científicos de mil años. Los reveladores deben actuar de acuerdo con las instrucciones que forman parte del mandato de revelación. No vemos forma alguna de superar dicha dificultad, ni ahora ni en un tiempo futuro. Bien sabemos que, mientras los hechos históricos y las verdades religiosas de esta serie de presentaciones reveladoras permanecerán en los registros de las eras venideras, dentro de pocos años muchas de nuestras declaraciones sobre las ciencias físicas necesitarán una revisión como consecuencia de desarrollos científicos adicionales y de nuevos descubrimientos. Estos nuevos desarrollos los anticipamos desde ya, pero se nos prohíbe incluir tales hechos aún no descubiertos por la humanidad en nuestros registros revelatorios. Aclaremos que las revelaciones no son necesariamente inspiradas. La cosmología de estas revelaciones no es inspirada. Está limitada por el permiso que tenemos para la coordinación y selección del conocimiento actual. Aunque el discernimiento divino o espiritual sea un don, la sabiduría humana debe evolucionar.

El Libro de Urantia (1109:2) 101:4.1

Pero si los datos son falsos e irreconciliables con la realidad física, ¿cómo se puede salvar tal dilema?

Una representación de la distribución galáctica, producto de una simulación numérica, congruente con los datos conocidos. Los filamentos son claramente reconocibles. Nuevamente, un «superuniverso» es demasiado pequeño para ser apreciable.
Crédito: The Millennium Simulation Project – Max-Planck Institut für Astrophysik

La sospecha

¿Por qué en datos en los que es posible una verificación siempre se antepone que no son datos inspirados, y no sucede lo mismo en los datos en los que es imposible dicha verificación? Los datos inspirados de LU, por su naturaleza, son imposibles de verificar, tal como la existencia de príncipes planetarios, portadores de vida, hijos paradisíacos, etc.

No sucede lo mismo con los datos que implican el riesgo de una posible verificación posterior. En ese caso siempre se aclara que no son inspirados. Entre ellos, los datos científicos y cosmológicos. Incluso las referencias históricas a la vida de Jesús, parte medular del mensaje urantiano, tienen esta nota aclaratoria de no inspiración.

Por ejemplo, sobre el origen de la información sobre la vida de Jesús, se aclara que:

[…] En la medida de lo posible, he obtenido mis informaciones de fuentes puramente humanas. Únicamente cuando estas fuentes han resultado insuficientes, he recurrido a los archivos superhumanos. […]

El Libro de Urantia (1343.1) 121:8.12

El origen

William S. Sadler en 1914

Según cuenta la historia, el origen de LU comienza cuando el Dr. William S. Sadler, cirujano y psicoanalista estadounidense, conoce el caso de un fenómeno psíquico muy particular.

Se encuentra con un hombre que afirma ser un canal de comunicación con inteligencias superiores, que comienza a narrar mensajes presuntamente divinos. Para compilar dichas enseñanzas se crea una comisión de contacto. Los supuestos detalles de lo sucedido en el transcurso de la recepción son desconocidos.

Sin embargo, el posible origen de LU es menos misterioso de lo que a muchos defensores les gustaría que fuera.

Los mejores candidatos como posibles autores de LU son el mismo Dr. William S. Sadler, miembro desde el inicio de la comisión de contacto, y algunos allegados. Su influencia ideológica es notoria, como podemos ver a continuación.

Racismo y eugenesia

El Libro de Urantia está infestado de racismo. Pero no es extraño visto en perspectiva, dado su origen y época. A inicios del siglo XX, Estados Unidos era presa de él, y lo mismo abundaban los ideales eugenésicos destinados a «mejorar la raza».

Más aun, el líder de la comisión de contacto, el propio Dr. William S. Sadler se caracterizaba precisamente por sus posturas racistas.

En aquellos mundos que tienen las seis razas evolutivas, los pueblos superiores son la primera, la tercera y la quinta razas — la roja, la amarilla y la azul. Las razas evolutivas alternan así en capacidad para el crecimiento intelectual y el desarrollo espiritual, estando la segunda, la cuarta y la sexta un poco menos dotadas. Estas razas secundarias son los pueblos que faltan en ciertos mundos; son los que han sido exterminados en otros muchos. Es una desgracia que en Urantia hayáis perdido tan ampliamente a vuestros hombres azules superiores, salvo en la medida en que subsisten en vuestra «raza blanca» amalgamada. La pérdida de vuestros linajes naranja y verde no es de un interés tan importante.En aquellos mundos que tienen las seis razas evolucionarias, los pueblos superiores son la raza primera, la tercera y la quinta –la roja, la amarilla y la azul–. Las razas evolucionarias en consecuencia alternan en su capacidad para el crecimiento intelectual y el desarrollo espiritual, siendo la segunda, la cuarta y la sexta de alguna manera menos dotadas. Estas razas secundarias son las que faltan en ciertos mundos. Son las que han sido exterminadas en muchos otros. Es desafortunado que en Urantia hayáis perdido tan notablemente a vuestros superiores hombres azules, excepto en cuanto persisten en vuestra amalgamada «raza blanca». La pérdida de vuestros linajes naranja y verde no es asunto muy grave.

El Libro de Urantia (584.5) 51:4.3

Hablando del gobierno de un planeta vecino El Libro de Urantia dice:

A los débiles mentales sólo se les enseña la agricultura y la ganadería, y son internados de por vida en unas colonias tutelares especiales, donde se les separa por sexos para impedir la procreación, que está prohibida para todos los subnormales. Estas medidas restrictivas están en vigor desde hace setenta y cinco años; las sentencias de reclusión son promulgadas por los tribunales de padres.

El Libro de Urantia (812.4) 72:4.2

Hace más de cien años que se emprendieron esfuerzos para impedir la procreación de los criminales y los anormales, y ya han dado resultados satisfactorios. No existen cárceles ni hospitales para los locos. Y esto es así por una buena razón, ya que estos grupos sólo representan aproximadamente el diez por ciento de los que se encuentran en Urantia.

El Libro de Urantia (818.6) 72:10.3

Estas citas cobran más sentido cuando se conocen los textos de Sadler. Antes y después de la aparición de LU manifestó esa misma ideología racista. Por ejemplo, en un artículo escrito en 1922 titulado College women and race suicide, declara:

La legada fuerza de carácter y las superiores cualidades raciales son, claro está, los elementos más deseables que se espera con ilusión en cualquier estado o nación; pero si este elemento de supuesta formación eugenésica es llevado lejos [hablando de la reducción voluntaria de la población] –por ejemplo, si las familias superiores de este país promedian un hijo por cada una, cruzando los brazos a la hora de restringir la reproducción por parte de las clases inferiores– ¿Dónde estará este país en cien años? ¿Quién dominará y determinará el carácter de nuestra la civilización en dos o tres generaciones?

William S. Sadler

En una recomendación que el Dr. Sadler hace en Theory and practique of psychiatry recomienda:

Si aisláramos a nuestros degenerados -clasificándolos y empleándolos adecuadamente, encarcelándolos o esterilizándolos- al cabo de muy pocas décadas la mayoría de nuestras sociedades benéficas… desaparecerán.

William S. Sadler

En LU no existe referencia alguna a algo parecido al ADN, aunque muchos se empeñen en decir lo contrario. No hay, por tanto, una propuesta de solución a los supuestos problemas de degeneración racial que dependa de la genética, que evitarían una referencia a la «degeneración racial» menos discriminatoria. No existe la sugerencia a un método que permita mejorar la situación sin recurrir a la exclusión o segregación. Ninguna sugerencia de tecnología genética, o referencia alguna a cómo o por qué se heredan los caracteres de padres a hijos. La razón es simple: en los años en que el libro fue escrito no se había descubierto el ADN.

¿Por qué los reveladores desconocían todo lo que desconocíamos nosotros? ¿Por qué tomarse la molestia de describir el gobierno de un planeta vecino, que sospechosamente tiene un nivel tecnológico tan similar al nuestro, existiendo tan cerca una solución mucho más «razonable» al supuesto problema, como lo podría ser la manipulación genética? Y digo «supuesto problema», porque tal degeneración, en principio, ni siquiera esta claro que exista. Es simplemente una racionalización del racismo.

Otras manifestaciones de la ideología de Sadler en los escritos de Urantia se pueden encontrar en su rechazo a prácticas como la astrología o la magia, calificándolas como meras supersticiones. Descripciones perfectamente compatibles con la visión de dicho individuo.

La conexión adventista

El Dr. William S. Sadler fue Adventista del Séptimo Día, que es un grupo de iglesias cristianas protestantes, con origen en Estados Unidos. Analizando las doctrinas de LU, da la sensación de poseer muchas doctrinas afines a tal culto.

Según Martin Garder, Sadler y su amigo Wilfred Kellogg, que fueron adventistas separatistas, construyeron tal escrito como la «biblia» de su nuevo culto. Los matices adventistas se presentan en varios puntos. Por ejemplo: en tal doctrina, Jesús se asocia con el arcángel Miguel. Según la cosmovisión urantiana, Jesús es un «hijo creador», y curiosamente, todos los hijos creadores se llaman Miguel.

Las referencias humanas

El libro está plagado de fuentes y citas a trabajos previos. Aunque el libro lo advierte de antemano, no está por demás señalar que todo su contenido se puede construir usando como base datos ya conocidos en la época, sin ser capaz de brindar un dato imposible de imaginar o deducir en su momento.

Por el contrario, tiene omisiones bastante graves, por ejemplo, no mencionar ni sugerir de forma alguna algo como el ADN, como ya se mostró antes. La respuesta más simple es que el ADN era completamente desconocido en la época. Por otro lado, ¿qué sentido tendría adelantar datos no conocidos por nosotros aún hoy día, y al mismo tiempo evitar mencionar algo que se descubriría tan poco tiempo después?

La fuentes humanas de El Libro de Urantia son bastas. Para un estudio exhaustivo sobre las mismas, se recomienda visitar: https://urantiabooksources.com/, ahí podremos encontrar comparaciones lado a lado de las fuentes y los escritos de Urantia para gran cantidad de sus documentos.

Nadie piensa que Sadler y allegados hayan sacado todo de su mente. Existen al menos dos grandes bibliografías disponibles al público de posibles fuentes para el contenido de los escritos de LU. Cuando digo fuentes, me refiero a textos parafraseados casi de forma literal. Por mencionar un ejemplo en particular, se pueden listar los textos extraídos de una compilación de citas hecha por Tryon Edwards, llamada The New Dictionary of Thoughts.

En este caso se utilizan como ejemplos de «filosofía humana» empleados para la enseñanza en ciertos mundo venideros. La comparación de algunos de ellos y las frases originales.:

Las estrellas se pueden ver desde el fondo de un profundo pozo cuando no se pueden distinguir desde la cima de una montaña…

The New Dictionary of Thoughts

Las estrellas se disciernen mejor en aislamiento solitario de las profundidades experienciales , y no desde las cimas iluminadas y estáticas de las montañas.

El Libro de Urantia

La ira es como una piedra arrojada a un nido de avispas.

The New Dictionary of Thoughts

La ira es como una piedra arrojada a un nido de avispas.

Libro de Urantia

La grandeza reside no tanto en ser fuerte, sino en el uso correcto de la fuerza.

The New Dictionary of Thoughts

La grandeza yace no tanto en poseer fuerza como en hacer un uso sabio y divino de dicha fuerza.

El Libro de Urantia

Que dichas frases hayan aparecido juntas primero, y que después reaparezcan en LU, también juntas, puede significar que a los instructores de los mundos venideros de verdad les gusta emplear las compilaciones de «filosofía humana»… o los muy humanos escritores de LU leyeron a Edwards primero.

A pesar de tan gran evidencia sobre el contenido humano del libro. Los defensores de LU insisten en que solo recalca el hecho de ser la mejor expresión de los datos e ideas disponibles. El mismo LU nos dice:

[…] Para formularlos [los capítulos] tenemos que guiarnos por las órdenes de los gobernantes del superuniverso que nos aconsejan que, en todos nuestros esfuerzos por revelar la verdad y coordinar el conocimiento fundamental, tenemos que dar preferencia a los conceptos humanos más elevados que existen relacionados con los temas que se van a presentar. Sólo podemos recurrir a la revelación pura cuando el concepto a presentar no haya sido expresado anteriormente de manera adecuada por la mente humana.

El Libro de Urantia (16:8) 0:12.11

Sin embargo, este argumento pierde fuerza al verificar como los «reveladores» no sólo usan referencias humanas, sino que los datos y afirmaciones de dichas fuentes las atribuyen a terceros o a ellos mismos.

Reflexiones finales

Existen dos formas de acercarse a una presunta revelación divina: 1) exigiendo pruebas de su falsedad para rechazarla, o bien: 2) exigiendo razones de peso y pruebas de su veracidad, para aceptarla y considerarla verdadera.

La primera de las formas es la típica en las defensas hacia el origen divino de El Libro de Urantia (o cualquier otra presunta revelación). La segunda, es la aproximación de un análisis como éste.

¿Cuál tiene más sentido? Al final, es muy fácil crear una presunta revelación de tal forma que sea inabordable o irrefutable, sin que deje de ser falsa. Basta afirmar cosas imposibles de verificar. Su cualidad de irrefutable bastará a sus seguidores para afianzar y apuntalar su fe. Su convicción no nace de la razón, sino de una enraizada necesidad de creer.

Por el contrario, el deseo de conocer, saber y comprender, siendo más honesto, exigirá verdaderas razones, tanto para rechazar como para aceptar una afirmación. La sed de verdad no tiene prisa, tampoco conoce los atajos. Se pregunta lo más simple: «¿Hay razones para considerarlo verdadero?» La respuesta a esa pregunta en este caso me parece que es negativa.

Muchos lectores de El Libro de Urantia conocen estas circunstancias que apuntan a un origen humano del libro. Para salvar los problemas nada mejor que la fe en LU. Si algún dato científico es incorrecto, la respuesta es: «La ciencia está equivocada, después de todo, ¿no se ha equivocado antes?». Pero lo que no parece entenderse del todo, es que los datos de la ciencia se arrancan penosamente de la naturaleza con gran esfuerzo.

El cambio de éstos con el paso del tiempo se basa en una humildad y una capacidad para reconocer nuestras limitaciones, en el hecho de abrir los ojos a la realidad de que somos falibles, en que ese margen de error que hay en toda medición y estimación, por muy pequeño que pueda ser, es un fiel recordatorio de que la verdad absoluta siempre se nos escapa de las manos. Esa humildad ante la naturaleza es completamente olvidada en una arrogante posición que consiste en convencerse a sí mismo de que se posee la verdad. Tal como la ciega creencia en LU hace.

He sido testigo de muestras increíbles de fe, pero en lo absoluto las celebro. Por ejemplo, Norm Du Val, quien defiende tenazmente la veracidad de LU, conoce muchos de estos hechos. Para las discrepancias científicas, incluso para las más obtusas, da respuestas similares a la mencionada arriba. El error es atribuido a la ciencia, nunca al libro. Al final se recurre a un argumento circular y una falacia de petición de principio, asumiendo como verdadero lo que en principio se intenta demostrar: que LU dice la verdad.

Simplemente no hay hecho que pueda mostrarle la falsedad de LU, todo basado en la creencia de que es correcto. Una actitud donde lo que menos importa es conocer la realidad de las cosas, es decir, la verdad.

Por otro lado, El Libro de Urantia es un excelente ejemplo, único en su tipo, de hasta donde se puede llegar en la confección de un documento, presuntamente revelado desde y para, el siglo XX.

No es carente de bellas imágenes e interpretaciones poco comunes de lo sagrado y lo divino. Es siempre una mirada refrescante a lo que se puede entender como religión y visión mística del mundo.

Javier

Maestro en Ciencias de la Computación (UNAM). Durante mucho tiempo interesado en la difusión del pensamiento crítico, la ciencia y el escepticismo. Estudioso de la inteligencia artificial, ciencias cognitivas y temas afines.

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1 respuesta

  1. A. Martínez dice:

    A mi juicio, el Libro de Urantia es la obra más impresionante jamás escrita en la Tierra. Al contrario de lo que sucede con las religiones todas, que no hay quien las entienda, por lo que, o cierras los ojos y te vuelves dogmático como ellas o te espabilas y buscas la verdad por tu cuenta, este libro es fuente de claridad y de luz; bien es verdad que, no todo el mundo está lo suficientemente despierto (con la conciencia despierta quiero decir) para poder entenderlo. Entiendo que, por dos razones fundamentales, una es que los que lo leen, o bien no están interesados por la verdad, dado que lo que buscan es otra cosa, o porque carecen de las capacidades innatas que se necesita tener para entender estas excelsas cosas. De ahí que, Jesús dijera aquello de «ciegos guiando a otros ciegos» o que tratara a algunos de «sepulcros blanqueados». Blanco puro por fuera, podredumbre por dentro. El caso es que, sí, este libro es oro puro para el buscador sincero cuya alma todavía conserva la suficiente luz como para poder ver la verdad que habita en sus páginas. Todo lo que concierne a la revelación de este libro está perfectamente explicado en Internet. Pero sabido es que, los ciegos no ven, y los que son incapaces de separar el trigo (la verdad) de la paja (la mentira), porque son adictos a esta última, poseídos como ellos están por la oscuridad de la ignorancia, no pueden hacer otra cosa que negar la validez de este libro porque no lo entienden; de lo cual ellos no tienen la culpa. Otra cosa es el caso de aquellas personalidades orgullosas y engreídas gobernadas por su propio egoísmo y afectación personal, incapaces de digerir las perlas de la verdad, a las que Jesús tan magistralmente relegó al mismo nivel de los puercos. Pero escrito está que, no solo de pan y de riquezas materiales vive el hombre, sino de la palabra de Dios. Y yo no dudo que el Libro de Urantia es palabra de Dios. Saludos cordiales para todos.

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