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11 de agosto de 2012

Caballo de Troya: la guía definitiva

Aún hoy, todavía hay quien cree que Caballo de Troya es real. Aquí, una recopilación de lo más importante en torno al asunto.

Javier Garduño C.

Este artículo apareció por primera vez en escéptica.org

Portada de Caballo de Troya 1, de J.J. Benítez

¿Estas harto/a de que tus amigos, jefes y vecinos, te citen las palabras de Jesús vía el mayor “Jasón” y su amigo “Eliseo”? ¿Que te hablen de los grandes secretos que guarda la USAF? ¿De los swivels y demás parafernalia destinada al viaje en el tiempo? ¡Entonces estás en el lugar correcto!

Caballo de Troya es uno de los mayores éxitos de editoriales de J. J. Benítez, y aún hoy, es muy vendido. ¿De qué va? Ya saben: militares realizando proyectos ultrasecretos de viaje en el tiempo, que deciden ir a la Palestina de Jesús de Nazaret, lugar (y momento) donde la revelación golpea su alma, convirtiéndolos en transmisores del mensaje espiritual del hijo de Dios.

Así dicho no parece haber nada extraño, quizá una historia excéntrica pero nada más, con la salvedad de que muchos de sus lectores piensan que la trama ahí narrada… agárrense de la silla… no es ficción. ¡Ay nanita!

Para zanjar tan importante asunto, he aquí este escrito (artículo solo para conocedores o amigos de los conocedores).

Bueno. ¿Es o no es real?

Para el creyente no se puede zanjar una cosa de semejante importancia así nada más. Y estoy de acuerdo. Esto tiene mucha tela de donde cortar. Antecedentes, evidencias y todo; servidos aquí, en escéptica, en bandeja de plata para nuestros lectores. ¡A la carga pues!

Fuentes de “inspiración”

A J. J. Benítez le encanta hablar de sus miles de fuentes de inspiración. Yo solo voy a mencionar tres relacionadas con la confección de Caballo de Troya: El libro de Urantia, los documentos de Nag Hammadi, y los documentos del caso UMMO.

Las cuestiones técnicas: el caso UMMO

El caso o fenómeno “UMMO” fue muy popular en España allá por los años 60 y 70. Y comenzó con la recepción de cartas escritas por supuestos extraterrestres a diversas personalidades. Literalmente “mecanografiadas”. ¡Si! ¡En maquina de escribir y todo! Pero no se dejen engañar amigos lectores. Estos mensajes alienígenos no eran los típicos “amaos los unos a los otros”, “hagan la paz y no la guerra” o “no dilapiden su energía”. No. Aquí se hablaba de biología, física, filosofía. Del cosmos. En plan divulgativo se hablaba hasta de las cámaras fotográficas de los extraterrestres. ¡Si señor!

¿Qué tiene que ver esto con Caballo de Troya? Pues J. J. Benítez, como “investigador” del fenómeno OVNI, conocía este caso. Y como tal, también tuvo acceso a los documentos UMMO. Dichos escritos, que rebozaban de descripciones técnicas y científicas sobre multitud de asuntos, no pasaron desapercibidos ante sus ojos, y los aprovecho muy bien. Podríamos decir que la práctica totalidad de los vericuetos técnicos empleados por nuestros funcionarios de la USAF, los viajeros en el tiempo, están sacados de ahí, formando parte de la novela Caballo de Troya. Y a las pruebas me remito.

¿Recuerdan los swivels, esas entidades elementales que “girando su eje” nos podían hacer viajar por el tiempo? Bien. Esas entidades, en los documentos UMMO, se llaman ibozoo uu. ¿Recuerdan la “membrana”, esa cosa que envolvía a la “cuna” (la máquina del tiempo)? En los documentos UMMO se llama itooaa. Y cuando digo “se llaman” me refiero a que Benítez cogió el texto de los documentos UMMO tal cual, ¡y solo cambio el nombre de las entidades mencionadas! Alucinen:

Extracto de los documentos UMMO:

Como hemos reiterado en páginas precedentes, en el instante en que todos los IBOZOO UU correspondientes al recinto limitado por la ITOOAA cambian de “ejes” en el marco tridimensional en que está situado el observador, toda la MASA integrada en dicho recinto deja de poseer existencia física.

Un extracto de Caballo de Troya:

Como ya he reiterado en otras oportunidades, en el instante en que todos los swivels correspondientes al recinto limitado por la membrana cambian los ejes en el marco tridimensional en que está situado el observador, toda la masa integrada en dicho recinto deja de poseer existencia física.

Una transcripción del documento UMMO mencionado arriba (dedicado a las naves ummitas) lo pueden encontrar siguiendo este enlace (ZIP).

Ovni UMMO

Famosa fotografía del caso UMMO, con el símbolo característico en la parte de abajo.

Este es solo un pequeñísimo ejemplo. Lo transcrito es MUCHO MÁS. Para zanjar la cuestión de que Benítez conocía este pasaje en particular, baste decir que él mismo lo cita, con anterioridad a la publicación de los Caballos de Troya, en su libro, Los astronautas de Yavé en el capitulo 22: La cueva, permanentemente iluminada, en la sección: ¿Un cambio tridimensional instantáneo?.

La inspiración ummita no se limita al viaje temporal, también está presente en cosas como las “lentes gaseosas” que Jasón utiliza en la “Vara de Moisés”, en sustitución de los “primitivos” lentes formados por cristales (el texto ummita correspondiente se encuentra aquí en ZIP), así como las memorias de titanio que usa la revolucionaria computadora de la “cuna” (el documento ummita correspondiente se puede leer dentro de este ZIP aquí).

(Los documentos ummo citados son cortesía de ummo-sciences.org)

No está de más mencionar que el caso UMMO ha sido considerado un gigantesco fraude desde hace mucho. Y la descripción del viaje en el tiempo de Benítez está inspirado en él. Así es, no hubo tal viaje en el tiempo. Lo siento. :(

Como extra a los datos técnicos aparecidos en la novela, podemos mencionar que los análisis científicos hechos a la sábana que envolvió el cuerpo de Jesús, mencionados en Caballo de Troya (en el 3 si no mal recuerdo), están “fuertemente inspirados” en el libro Veredict of the Shround de Kenneth E. Stevenson y Gary R. Habermas. Título traducido en algunos lugares al español como La Sábana de Cristo. No es de extrañar, si Benítez en su libro El enviado, también se “inspiró fuertemente” en dicho trabajo.

El libro y yo

Que alguien me haga dormir más.

Me reservo el derecho a no dar mucho crédito a las conclusiones de estos señores, que ven al sudario como una prueba de la presencia de dios en la Tierra.

Zanjado el asunto de si se realizo el viaje al pasado o no, queda por delante lo que más importa al devoto…

Y el mensaje espiritual ¿qué?

¡Aquí está la médula del asunto! A la gente no le importa mucho que un viaje en el tiempo no sea real, con tal de que el mensaje espiritual de su Jesús permanezca intacto. Este no será el momento para hablar de ello. Tan solo se citarán las fuentes que demuestran que Caballo de Troya no es un trabajo original. Quizá en otra ocasión (o lugar) hablemos de la veracidad de esas fuentes “originales” de las cuáles “bebió” J. J Benítez. Y no. No salen bien paradas tampoco.

El Libro de Urantia

El Libro de Urantia

A lo que venimos. Aunque ha sido anunciado por muchos lo repito: la principal fuente de la narración, hechos, trama, mensaje espiritual y demás; se encuentra en El libro de Urantia. Pero, ¿y ese quién es? Vayamos por partes.

El libro de Urantia (LU) es un masivo libro consistente en 2,097 páginas en inglés. Se autoproclama la quinta revelación de los tiempos y sus seguidores se lo toman muy en serio. Se presenta a sí mismo como una compilación de datos de origen sobrehumano. Se describe como una revelación que presenta la información desde el punto de vista de ciertas personalidades celestes. Los temas tratados principalmente son: visión cosmológica del universo, datos científicos relativos a la organización planetaria, historia de la tierra, vida y enseñanzas de Jesús. De su existencia se deriva la creación de la llamada “Urantia Brotherhood” y la “Urantia Foundation”, principales organizaciones dedicadas a su difusión.

Pues bien, Benítez acepta (a veces, después de hacer mucho berrinche), que se “inspiró” en dichos manuscritos. Nosotros decimos que se los copió. Afortunadamente El libro de Urantia está en línea. Si eres de los que se sabe Caballo de Troya de memoria, entonces no tendrás problemas en comprobar las “transcripciones” literales por ti mismo. ¡Ahí van algunas referencias!:

Hay muchas más, pero dejamos al lector encontrarlas. ¡Está todo! Los problemas de Jesús con su madre, el amor que sentía una chica llamada Rebeca por Jesús. Todo… bueno, casi todo.

Unas muy contadas palabras que Jesús comparte con Jasón en la primera entrega de la novela no están en El libro de Urantia. El autor “bebió” de otra fuente: los documentos de Nag Hammadi.

Evangelios apócrifos

Simulación de los documentos de Nag Hammadi

Los documentos de Nag Hammadi son una colección de textos gnósticos de los primeros cristianos descubiertos en el pueblo de Nag Hammadi, Egipto, en 1945. Y su documento más famoso es el Evangelio apócrifo de Tomás, con la única copia completa conocida.

En él podemos encontrar muchas frases aparecidas en el primer número de Caballo de Troya. Palabras perdidas que no aparecen en El libro de Urantia. Un pequeñísimo ejemplo:

Extracto del Evangelio de Tomás (versículo 2):

Yeshúa dice: Que quien busca no deje de buscar hasta que encuentre, y cuando encuentre se turbará, y cuando haya sido turbado se maravillará y reinará sobre la totalidad {y hallará el reposo}.

Un extracto de Caballo de Troya:

Bienaventurado el que busca, aunque muera creyendo que jamás encontró. Y dichoso aquél que, a fuerza de buscar, encuentre. Cuando encuentre, se turbará. Y habiéndose turbado, se maravillará y reinará sobre todo.

De la totalidad de 114 versículos del Evangelio de Tomás, su servidor ha encontrado los siguientes como incluidos, de alguna u otra forma, en Caballo de Troya: 2, 3, 4, 5, 16, 17, 18, 28, 29, 30, 37, 47, 75, 82, 100, 113, 114.

Los conocedores de la obra los reconocerán en seguida. ¡No vaya a ser que este evangelio resulte más leído que los “oficiales”!

(Se puede consultar el Evangelio de Tomás completo a través de éste vínculo)

¿Pero por qué insiste la gente en que es real?

En principio, el problema parece cosa de los lectores más crédulos al pensarse que una historia como esa podía ser real. Pero Benítez ha tenido su papel en la “fiebre troyana”.

Siempre que puede, insiste que es el producto de una investigación. ¿Cuál investigación? Todo está en LU, en otros libros, ¡o se lo inventa! (o lo aplica mal, como Daurmith, que sabe más de historia que yo, nos ha señalado en un caso particular).

Con motivo de la aparición de su libro Hermón. Caballo de Troya 6, en una entrevista para La Vanguardia [9-jun-1999] J. J. Benítez textualmente dice: No es una novela. Muchos se quedan más tranquilos pensando que es una novela. Cuando le preguntan ¿Qué es entonces?, responde: Investigación. Yo soy periodista. […] Yo no invento nada.

J.J. Benítez

J. J. Benítez. Se ve feliz.

La actitud de Benítez a sido muy ambigua y ambivalente. Cuando se le preguntaba si la novela era real se limitaba a contestar cosas como ésta. (Preguntas y respuestas tomadas literalmente de su página web oficial [16-dic-2001]):

PREGUNTA: “¿Que hay de cierto en estas acusaciones que hacen sobre su ““plagio”“ sobre el Libro de Urantia referente a la Saga Caballo de Troya?”
RESPUESTA: “Esas acusaciones son una calumnia.”

PREGUNTA: “¿Cuanto hay de verdad en Caballo de Troya?¿Lo escribiste entrando en alfa y “”viajando”” hasta allí?”
RESPUESTA: Quizá lo haya repetido un millón de veces: en los Caballos hay mucha más verdad de lo que podamos imaginar. No lo escribí en estado alfa. La fuente es la “mejor”…

PREGUNTA: “Hola Juanjo,una vez más he de preguntarte lo siguiente pues es muy importante para mi. ¿Caballo de Troya esta basado en hechos reales?”
RESPUESTA: Repito: la información contenida en los “Caballos” no es ficción.

Uno podría atribuir esas respuestas a una fe ciega en los escritos de Urantia por parte de J. J. Benítez. ¿Será?

Pero eso no era lo que decía antes. En las primeras ediciones de Caballo de Troya aparecía un epílogo, que era explícito sobre la ficción contenida en la novela. Aquí está:

Epílogo de Caballo de Troya

Epílogo(Haz clic en la imagen para verlo completo)

El epílogo desapareció misteriosamente en ediciones posteriores. ¿Quién entiende?

Para terminar

Se mencionaron tres fuentes de inspiración que terminaron siendo cuatro, revisamos las fuentes originales de nuestro autor. Conocimos su cuestionable proceder. Todo a vuelo de águila. Pero bueno, se hizo.

Que Caballo de Troya ha causado revuelo lo sabemos de sobra. Que ese revuelo se deba a que la gente crea, o quiera creer, que cuenta una historia verídica, preocupa.

La pregunta que realmente intriga mi alma es la siguiente: ¿J.J. Benítez es simplemente un embaucador, o de verdad ya perdió la cabeza por El Libro de Urantia y se lo traga todo, justificando con “su mensaje espiritual y de amor” su no muy ético proceder? Eso amigos, el verdadero misterio que encierran los Caballos de Troya, solo él lo sabe.

Referencias

La imagen de Benítez salió de aquí.
La portada de El libro de Urantia salió de Sabiduría Herética.
La recreación de los documentos de Nag Hammadi salió de acá.

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Por eso es que los religiosos están tan enloquecidos en contra de Internet, no por el contenido obsceno, sino porque ninguna religión puede soportar el acceso a la información.

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